El Ayuntamiento de Vila-real ha adjudicado a FACSA el nuevo contrato de mantenimiento y conservación de la red municipal de alcantarillado por 1.831.571,88 euros para los próximos cuatro años. El servicio refuerza la limpieza preventiva, la digitalización y la sostenibilidad en una infraestructura subterránea de casi 170 kilómetros.
Del importe total, alrededor de un millón de euros se destinará a labores de limpieza y mantenimiento de la red. Otros cerca de 800.000 euros se dedicarán a mejoras en las instalaciones. El objetivo municipal pasa por anticiparse a las incidencias y reducir el riesgo de obstrucciones, inundaciones y problemas vinculados a episodios de lluvias intensas.
La vicealcaldesa y concejala de Servicios Públicos, María Fajardo, ha presentado el contrato junto al director del área de Saneamiento y Depuración de FACSA, Luis Basiero. Fajardo ha destacado que la red de alcantarillado resulta “imprescindible para el día a día de la ciudad” y ha subrayado que el nuevo servicio “pone el foco en la prevención”.
Más control digital en la red de alcantarillado de Vila-real
El contrato incorpora herramientas de control digital para hacer un seguimiento en tiempo real de las actuaciones. También prevé inspecciones mediante cámaras CCTV, que permitirán detectar el estado de la red y planificar los trabajos con mayor precisión.
Según ha explicado Fajardo, esta planificación preventiva permitirá actuar antes de que aparezcan problemas graves. “La prevención es una de las herramientas fundamentales de la acción de gobierno y este contrato es un claro ejemplo de ello”, ha señalado.
El nuevo modelo busca mejorar la respuesta ante incidencias habituales en una red de saneamiento urbana. Además, el Ayuntamiento defiende que una infraestructura bien mantenida reduce riesgos para la salubridad, la salud pública y la calidad de vida de la ciudadanía.
Un vehículo que reutiliza agua y reduce emisiones
La sostenibilidad será otro de los ejes del servicio. El contrato incorpora un nuevo vehículo de alta eficiencia que reutiliza el agua empleada durante la limpieza de la red de alcantarillado. Además, funciona con gas natural comprimido, lo que permite reducir el consumo de agua potable y las emisiones contaminantes.
Fajardo ha recordado otras actuaciones desarrolladas junto a FACSA en los últimos años, como la instalación de filtros de carbón activo en el pozo Amorós. La vicealcaldesa ha enmarcado estas medidas en la estrategia municipal para mejorar la gestión del ciclo del agua.
Por su parte, Basiero ha agradecido la confianza del Ayuntamiento y ha señalado que el saneamiento es “uno de los servicios menos visibles, pero también uno de los más esenciales tanto para la ciudadanía como para el medio ambiente”. El responsable de FACSA ha defendido que el contrato permitirá avanzar hacia una gestión “más eficiente, transparente y sostenible”.
Basiero también ha incidido en la importancia de reforzar el mantenimiento ante episodios de lluvias torrenciales. Según ha indicado, una red bien conservada reduce el riesgo de obstrucciones, inundaciones y otras incidencias.
La vicealcaldesa ha concluido que este tipo de inversiones suele pasar desapercibido porque afecta a infraestructuras subterráneas. Sin embargo, ha remarcado que su impacto resulta clave para el funcionamiento cotidiano de la ciudad. “Cuando el mantenimiento funciona, apenas se ve; pero es precisamente ese trabajo preventivo el que evita muchos de los problemas que nadie quiere sufrir”, ha afirmado.






