Un depósito de 300.000 litros refuerza la extinción de incendios en la Sierra de Espadán

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La infraestructura, construida por la Generalitat con 140.000 euros, permitió reducir los tiempos de carga de medios aéreos y terrestres durante el incendio que afectó a más de 180 hectáreas

La Generalitat ha reforzado la red de infraestructuras de prevención y extinción de incendios forestales con un nuevo depósito de agua en Soneja, una instalación de 300.000 litros que ya ha resultado útil en el incendio declarado el pasado 5 de julio entre Soneja y Azuébar.

El fuego ha afectado a más de 180 hectáreas, incluida superficie del Parque Natural de la Sierra de Espadán, y ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los medios de extinción en una zona de alto valor ambiental. El nuevo depósito, finalizado la pasada primavera, ha permitido agilizar las cargas de agua tanto de helicópteros como de vehículos autobomba.

El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha visitado la zona y ha destacado que esta infraestructura «es una pieza estratégica de la red hídrica diseñada para optimizar la respuesta en la Demarcación de Segorbe y la muestra del compromiso del Consell en la defensa del patrimonio forestal frente al fuego».

Una infraestructura clave para reducir tiempos de descarga

El depósito ha supuesto una inversión de 140.000 euros y forma parte de una red de ocho nuevas infraestructuras impulsadas por la Conselleria de Medio Ambiente en las provincias de Valencia y Castellón. La inversión conjunta asciende a 1,6 millones de euros.

La ubicación responde al plan de demarcación forestal y busca mejorar la cobertura en terreno forestal y en zonas de interfaz urbano-forestal. Su radio de influencia para helicópteros es de 2,5 kilómetros, lo que permite reducir a un máximo de cinco minutos el tiempo entre descargas de agua.

Además de abastecer a los medios aéreos, el depósito también suministra agua a los vehículos autobomba. Esta doble función refuerza la capacidad de actuación de los equipos terrestres en los primeros momentos de un incendio o durante la fase de control del perímetro.

El llenado se realiza mediante la conexión con la red de riego de Soneja, gracias a la colaboración del Ayuntamiento. La Generalitat destaca que esta fórmula garantiza el acceso a un recurso hídrico estable y facilita el mantenimiento operativo de la instalación.

Ocho nuevos depósitos en Valencia y Castellón

El nuevo depósito de Soneja forma parte de una red de ocho infraestructuras construidas por la Generalitat. Cinco se ubican en la provincia de Valencia, en Requena, Venta del Moro, Utiel y Casas Bajas, mientras que las tres restantes están en Castellón, concretamente en Segorbe, Soneja y Villahermosa del Río.

En total, la Generalitat gestiona directamente cerca de 400 depósitos de extinción distribuidos por toda la Comunitat Valenciana. De ellos, ocho se han puesto en marcha este año.

Martínez Mus ha señalado que “el objetivo que tenemos en el Consell es ir ampliando año a año estas infraestructuras, identificando los lugares idóneos para su instalación, planificando cómo será su llenado y cual será su función”.

La instalación incorpora también elementos de integración ambiental. Entre ellos figuran una rampa doble para facilitar la salida de aves que puedan caer accidentalmente al agua, un abrevadero para ganado y fauna silvestre y una charca para fauna.

Más inversión en prevención de incendios forestales

El vicepresidente tercero ha defendido que el Consell ha realizado «la mayor inversión destinada a prevención y extinción de incendios», con un presupuesto de 298,47 millones de euros. De esa cantidad, 173 millones se destinan a prevención y recuperación de infraestructuras forestales, mientras que 125,47 millones corresponden a extinción.

A estas actuaciones se suman los trabajos de reparación de los diez depósitos de extinción dañados por la DANA de octubre y noviembre de 2024. La Generalitat también trabaja en la recuperación de más de 4.000 kilómetros de pistas forestales, dos observatorios forestales y otras infraestructuras afectadas.

Estas intervenciones forman parte de un plan dotado con 93 millones de euros para reforzar la seguridad y la accesibilidad en zonas forestales de alto valor ambiental. El programa incluye tres fases: diagnóstico de daños, apertura de accesos prioritarios para los equipos de emergencia y reconstrucción definitiva de pistas, puentes y muros.