Las regiones reclaman una Europa que proteja su industria sin frenar la competencia

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El presidente piamontés Alberto Cirio y la consellera Marián Cano defienden en València una política industrial europea más protectora, competitiva y con mayor protagonismo de las regiones.

Europa debe actuar como una ‘madre protectora e impulsora’ que garantice reglas justas para todas las empresas, europeas y no europeas, y que refuerce su industria sin frenar la competencia. Esta es la idea que ha defendido en València Alberto Cirio, presidente de la región de Piamonte y de la Comisión de Política Económica del Comité de las Regiones (ECON), durante la clausura de un seminario europeo en la ciudad.

‘Queremos la competitividad, pero también proteger a nuestros mercados‘, ha afirmado Cirio, que ha cerrado el encuentro junto a la consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano. El seminario, organizado por la Comisión de Política Económica del Comité de las Regiones, ha llevado por título ‘La resiliencia del ecosistema empresarial: una oportunidad para la reindustrialización en Europa’.

El dirigente italiano ha subrayado que las regiones tienen un ‘papel fundamental’ en la definición de la política industrial comunitaria. A su juicio, son las administraciones que están más cerca de las empresas, tanto para explicar a Bruselas qué necesitan los territorios como para aplicar después las leyes europeas. Por eso, ha insistido en que esa cercanía les permite detectar antes los efectos de la normativa sobre el tejido productivo.

Cano ha coincidido en esa visión y ha reclamado que las regiones asuman un ‘papel más activo’ en el diseño de la política industrial europea. Ha recalcado que no se trata solo de una cuestión competencial o institucional, sino de eficacia en la aplicación de las decisiones. Según ha defendido, la participación directa de los territorios ayuda a que las medidas lleguen mejor a empresas y trabajadores.

Ley de Aceleración Europea y sostenibilidad

Respecto a la Industrial Acceleration Act, conocida como ley de Aceleración Europea y actualmente en negociación en las instituciones comunitarias, Cirio ha señalado que su aprobación está muy cerca. Ha explicado que ‘todas las familias políticas se han puesto de acuerdo en los principales temas’, lo que, a su juicio, ha desbloqueado el texto.

Entre esos temas ha citado las emisiones de CO2 y el futuro del sector del automóvil. En este punto ha defendido que Europa ‘debe ser más madre que nunca’, porque la sostenibilidad ambiental y la sostenibilidad económica ‘tienen que ir de la mano’ y no enfrentarse entre sí. Ha advertido de que, si una de las dos se impone sobre la otra, la industria europea puede perder competitividad o comprometer sus objetivos climáticos.

Sobre esta nueva estrategia, Cano ha remarcado que la ley pretende fortalecer la industria europea, pero ha avisado de que ‘tiene que entender que debe escuchar más y que quien tiene esa voz son los territorios, las regiones’. Para la consellera, la norma solo funcionará si tiene en cuenta la experiencia acumulada de las administraciones regionales y locales.

‘Hay que proteger nuestra industria pero también permitirle competir’, ha insistido Cano. Ha comparado el papel de Europa con el de una madre que cuida, pero que al mismo tiempo da autonomía a su hijo. En su opinión, la Unión Europea debe escuchar a ese ‘hijo’ que vive el día a día de los cambios económicos. ‘Por eso insistimos en la escucha activa, no se puede tomar decisiones políticas sin conocer las realidades’, ha recalcado.

Política industrial con dimensión territorial

En la clausura del seminario, la consellera ha defendido que el gran reto de la próxima década puede ser pasar de una política industrial pensada solo por sectores a otra que incorpore de forma plena la dimensión territorial. Es decir, una política en la que las regiones ‘no sean únicamente destinatarias de decisiones, sino socios estratégicos en su diseño y ejecución’.

Según Cano, Europa será más competitiva si aprovecha ‘toda la experiencia, toda la capacidad innovadora y todo el potencial transformador que existe en sus territorios’. Ha añadido que la Unión ganará capacidad de ejecución si incorpora ‘más inteligencia territorial’ a sus políticas industriales y avanza hacia ‘una verdadera gobernanza multinivel‘.

La consellera ha admitido que Europa seguirá necesitando estrategias específicas para sectores como las baterías, los semiconductores, las tecnologías limpias o la defensa. Sin embargo, ha recordado que la experiencia demuestra que las inversiones ‘no se instalan en sectores, se instalan en territorios capaces de ofrecer talento, conocimiento, energía, infraestructuras, innovación y estabilidad institucional’. Ha señalado que es en esos lugares concretos donde se decide finalmente la ubicación de nuevas plantas o centros tecnológicos.

Cano ha advertido de que la reindustrialización europea dependerá, en gran medida, de la capacidad de los territorios para crear y consolidar ecosistemas industriales competitivos. Ha enumerado que en esos ecosistemas deben trabajar en la misma dirección universidades, centros tecnológicos, pymes, grandes empresas tractoras y administraciones públicas. Solo así, ha dicho, se puede reforzar de forma sostenida la base industrial.

La consellera ha recordado que la competitividad ‘no surge de un único factor’. A su juicio, es el resultado de la interacción entre formación, innovación, energía, logística, inversión y capacidad empresarial. Y esa interacción, ha remarcado, ‘se produce, sobre todo, en los territorios’, porque es allí donde confluyen los recursos y las decisiones diarias.

Cano ha puesto como ejemplo la Comunitat Valenciana, que ha descrito como un ‘ejemplo claro’ de empresarios y empresarias que han sabido convertir las crisis en oportunidades. Ha señalado que el tejido productivo valenciano ha trabajado para seguir avanzando, pese a que ahora se enfrenta a muchos factores de presión. Entre ellos ha citado los cambios regulatorios, los costes energéticos y la competencia global.

En este contexto, ha considerado que la política europea debe ‘impulsarlos y no ser un freno con la sobreregulación o con regulaciones que no están tan pegadas al territorio y les impiden seguir compitiendo’. Ha advertido de que el exceso de normas o las reglas alejadas de la realidad local pueden frenar proyectos de inversión o encarecer procesos.

‘Desde el Consell estamos centrados en esa escucha activa, en trasladar a nuestras políticas qué necesitan nuestras empresas para seguir creciendo y en elevarlo a Europa para que se escuchen sus necesidades’, ha concluido Cano. Ha defendido que este trabajo de intermediación es esencial para que la voz del tejido empresarial valenciano llegue con claridad a las instituciones comunitarias.