Las empresas de la Comunitat Valenciana recibirán 57,2 millones de euros en ayudas estatales para compensar los costes indirectos de las emisiones de CO2, dentro de una convocatoria del Ministerio de Industria y Turismo dotada con 600 millones para todo el país.
Estas subvenciones han tenido como objetivo reforzar la competitividad de las industrias más expuestas a la competencia internacional y al riesgo de deslocalización productiva. En total, la línea de ayudas ha alcanzado a 488 instalaciones industriales pertenecientes a 386 empresas de sectores considerados estratégicos.
Entre las actividades beneficiarias figuran la siderurgia, el aluminio, el papel, la química, el vidrio, el refino y los fertilizantes. Además, por primera vez se ha incluido a la industria cerámica, un sector fuertemente concentrado en la provincia de Castellón, que podrá acogerse ahora a este mecanismo de compensación.
Reparto territorial de las ayudas
Por comunidades autónomas, Cataluña, Asturias, País Vasco, Andalucía, Aragón y Comunitat Valenciana concentran más de tres cuartas partes del importe total. Este reparto refleja el peso que mantienen en estos territorios los sectores industriales con mayor consumo eléctrico y afectados por los costes de CO2.
En el caso de la Comunitat Valenciana, el montante asignado alcanza los 57,2 millones de euros para 67 instalaciones industriales pertenecientes a 48 empresas. Estas cantidades permiten aliviar parte del sobrecoste eléctrico que soportan las factorías valencianas sometidas al régimen europeo de comercio de derechos de emisión.
Cataluña recibirá 102 millones de euros, mientras que Asturias contará con 89,6 millones y País Vasco con 76,9 millones. Andalucía percibirá 76,4 millones y Aragón 62,5 millones, según la resolución provisional de Industria.
Objetivo: evitar la fuga de carbono
Las ayudas tienen como finalidad compensar el encarecimiento de la electricidad derivado del sistema europeo de comercio de emisiones. De esta manera se busca evitar la denominada fuga de carbono, es decir, el traslado de la producción industrial a países con menores exigencias ambientales.
Según ha explicado el Ministerio, este apoyo económico pretende preservar la actividad industrial, el empleo de calidad y las inversiones productivas en España. Para las empresas de la Comunitat Valenciana, el programa supone un balón de oxígeno en un contexto de costes energéticos elevados y fuerte competencia exterior.
La convocatoria de 2026 ha incorporado una de las principales reivindicaciones de varios sectores manufactureros al ampliar el número de actividades elegibles. Entre las novedades destaca la entrada del sector cerámico, que podrá beneficiarse por primera vez tras la reciente actualización de la normativa española adaptada a las directrices europeas.
Junto a la cerámica, también se han incorporado nuevas actividades vinculadas a la química orgánica, los fertilizantes, el vidrio, los textiles, la madera, las baterías y otras industrias intensivas en energía. Este cambio ha permitido extender la protección frente al riesgo de deslocalización a un abanico más amplio de empresas industriales.
Desde 2019, el Gobierno ha movilizado cerca de 2.000 millones de euros en apoyo directo a la industria electrointensiva y a la sometida a fuga de carbono en España. Una parte creciente de estos fondos ha tenido como destino las compañías radicadas en territorios con fuerte peso industrial, entre ellos la Comunitat Valenciana y, de forma especial, el clúster cerámico de Castellón.



