La gota fría que azotó la provincia de Valencia en octubre de 2024 ha marcado un antes y un después en la forma de afrontar las emergencias en Torrent. Así lo ha defendido la alcaldesa, Amparo Folgado, que ha subrayado que se ha ampliado la responsabilidad tanto de las administraciones como de la propia ciudadanía.
En una entrevista concedida con motivo del segundo aniversario de la DANA, Folgado ha reconocido que todavía falta mucho por hacer para completar la reconstrucción. Ha pedido, sobre todo a la Administración central, más agilidad para licitar y ejecutar las obras que deben minimizar los daños de futuros episodios de lluvias extremas.
Preocupación por el barranco de la Horteta
Folgado ha explicado que el Ayuntamiento ha ido avanzando en la parte de reconstrucción que depende directamente de la administración local. Ha citado la reparación de puentes, el ajuste de rasantes y la recuperación de espacios de uso ciudadano.
Sin embargo, ha advertido de que lo que más le preocupa son las actuaciones pendientes en el barranco de la Horteta, que fue uno de los puntos críticos durante la DANA. Ha recordado que el temporal entró por ese barranco y que, a día de hoy, echan en falta una intervención más intensa de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
Según ha detallado, reclama una actuación preventiva que incluya la consolidación de taludes, la canalización del cauce, la creación de zonas de laminación y, especialmente, la eliminación de la caña invasora. Ha indicado que este último punto está generando alarma entre los vecinos por el riesgo añadido en caso de nuevas riadas.
La alcaldesa ha remarcado que la CHJ tiene que actuar en el barranco de la Horteta, que nutre al del Poyo. Ha apuntado que todos son conscientes de que se han ejecutado obras aguas abajo, pero ha insistido en que también resultan necesarias aguas arriba, en el término de Torrent y específicamente en este barranco.
Estanques de tormentas y nuevas infraestructuras
Folgado ha desglosado las líneas de trabajo abiertas en el municipio tras la DANA. Ha distinguido entre los proyectos que dependen del Ayuntamiento, los que competen al Gobierno de España y los que gestiona la Generalitat.
Ha señalado que algunas obras se han ejecutado muy rápido, en menos de un año, pero otras siguen en una fase inicial de licitación. Entre estas últimas ha mencionado la adecuación de una antigua cantera como gran balsa de acumulación de agua, pensada para retener caudales en episodios de fuertes lluvias.
También ha destacado el proyecto de una balsa de decantación y la construcción de un gran estanque de tormentas en el entorno del Parc Central, una zona donde ya saben que sufren problemas recurrentes de acumulación de agua.
Además, el Ayuntamiento trabaja en una línea de subvenciones para que comercios y viviendas instalen barreras antirriadas. Estas ayudas se dirigen a los puntos donde ya se han detectado entradas de agua en episodios de lluvias intensas.
Según Folgado, el estanque de tormentas es una infraestructura clave. Ha explicado que también resulta muy relevante ampliar los depósitos de agua potable, porque durante los días de la DANA se pudo generar una situación crítica de abastecimiento en el casco urbano.
La alcaldesa ha insistido en que, junto a la limpieza del barranco, es fundamental poner en marcha la cantera como balsa de acumulación. Ha recordado que ya actuó como tal de forma natural durante el temporal. Ha añadido que otra prioridad es recuperar las conexiones entre el casco urbano y las zonas de diseminados, que sufrieron graves daños.
Ha admitido que todavía falta mucho por hacer y ha mencionado de forma específica el asfaltado de caminos de diseminados, encargado a Tragsa, y la reconstrucción de las escolleras. Según ha detallado, muchas de esas defensas desaparecieron del barranco o han quedado en una situación muy comprometida.
Más agilidad en las tramitaciones
Folgado ha valorado que las distintas administraciones se han sentado para coordinarse en las actuaciones posteriores a la DANA. No obstante, ha señalado que la ciudadanía ha echado en falta que muchas intervenciones se pudieran ejecutar con mayor rapidez.
Ha recordado que la DANA causó muchísimo destrozo en más de un centenar de municipios. Todos necesitaban una reconstrucción rápida en alcantarillado, vías públicas, comunicaciones, ascensores y otros servicios básicos. Eso, según ha explicado, ha generado casi un colapso a la hora de licitar las obras.
La alcaldesa ha indicado que la tramitación de emergencia duró mes y poco. Considera vital poder seguir utilizando esta vía extraordinaria para los contratos vinculados a la reconstrucción. A su juicio, en muchas ocasiones se han ralentizado los proyectos porque ahora se tramitan con procedimientos prácticamente normales.
Folgado ha defendido que la Administración central debería haber permitido mantener la licitación de emergencia en todos los municipios afectados por la DANA. Ha subrayado que no se habría utilizado de forma arbitraria, sino con el objetivo de resolver problemas urgentes en cada localidad.
Más responsabilidad ciudadana y administrativa
En el plano de la prevención, Folgado ha destacado una de las principales lecciones que ha dejado la DANA: la vulnerabilidad ante fenómenos adversos difíciles de prever. Ha puesto como ejemplo situaciones en las que no llueve con intensidad en un punto concreto, pero ese lugar acaba inundado por las aportaciones procedentes de otras zonas.
Ha indicado que han aprendido que no se trata solo de episodios de lluvia, sino de estar prevenidos como Administración. Esa preparación implica trasladar información clara y constante a la ciudadanía.
A nivel ciudadano, la alcaldesa considera fundamental que se asuma que las medidas preventivas no se toman de forma aleatoria. Ha recalcado que se adoptan para minimizar daños y evitar riesgos mayores.
En su opinión, la DANA ha marcado un antes y un después en las emergencias en cuanto a la responsabilidad. Ha afirmado que ese cambio afecta tanto a las administraciones como al conjunto de la ciudadanía.
Folgado ha concluido que lo que vivían antes del 29 de octubre de 2024 no tiene nada que ver con la percepción actual. Ha explicado que ahora se interpreta de otra forma cada aviso oficial, ya sea alerta amarilla, naranja o roja, que es la situación más extrema que pueden vivir en el municipio.


