Cerca del 69 % de las personas encuestadas considera que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, un porcentaje que asciende al 75,1 % entre las mujeres, según el análisis realizado por las profesoras Marina Martínez García e Irene Epifanio López, del Departamento de Matemáticas de la Universitat Jaume I (UJI).
Las investigadoras castellonenses han analizado los datos de la Encuesta sobre percepción social de la prostitución, elaborada por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Su trabajo ha consistido en examinar los resultados del estudio y elaborar un informe con las principales conclusiones.
Estadística con perspectiva de género
Las profesoras, especialistas en estadística con perspectiva de género, presentaron la propuesta metodológica seleccionada para este proyecto. Además, han apostado por la ciencia abierta, poniendo a disposición pública el código utilizado para el análisis estadístico en lenguaje R.
Según explican las investigadoras, el proceso ha supuesto un importante desafío. “Ha sido todo un reto”, señalan Martínez y Epifanio, quienes también forman parte del Instituto de Estudios Feministas y de Género Purificación Escribano de la UJI, ya que la encuesta debía publicarse en un máximo de tres meses, un plazo inferior al habitual en estudios de este tipo.
Tres perfiles de percepción social
El estudio ha aplicado por primera vez en este ámbito el análisis arquetípico ponderado, una técnica estadística que ha permitido identificar tres perfiles principales de percepción social sobre la prostitución: crítico, crítico moderado y permisivo.
Las investigadoras forman parte del grupo Análisis de formas 2D y 3D, Aprendizaje Estadístico en Inteligencia Artificial y Estereología, que trabaja actualmente en este tipo de metodologías dentro de un proyecto Prometeo.
Amplio rechazo social a la prostitución
El análisis revela que el 79,1 % de la población está bastante o muy de acuerdo con que la prostitución pone en riesgo la dignidad de las personas prostituidas. Asimismo, más del 75 % considera que la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución son víctimas de explotación sexual.
Además, más de tres cuartas partes de la ciudadanía rechaza la idea de que la prostitución sea un trabajo como otro cualquiera, mientras que el 79,8 % no comparte la afirmación de que se trate de una forma de ejercer la libertad sexual.
Los resultados también reflejan que siete de cada diez personas consideran que muchas mujeres que se encuentran en situación de prostitución lo hacen por necesidad económica, y un 41,5 % cree que están forzadas a ello.
Conocimiento de plataformas digitales
La encuesta también analiza la percepción sobre el entorno digital. Seis de cada diez personas afirman conocer la existencia de plataformas como OnlyFans o JustForFans, un conocimiento que aumenta entre los hombres y entre la población de 16 a 34 años.
Además, el 95 % de las personas encuestadas considera que las plataformas digitales deberían eliminar el contenido sexual no consentido que se publique en ellas.
Medidas para prevenir y erradicar la prostitución
Entre las medidas consideradas más eficaces para abordar este fenómeno, casi la mitad de la población señala la educación en igualdad, sexualidad y derechos humanos desde la infancia.
También se percibe como necesario el desarrollo de programas sociales y económicos que faciliten que las mujeres puedan abandonar la prostitución. Por otra parte, tres de cada diez personas creen que sancionar a quienes pagan por la prostitución y a quienes se lucran con ella, pero no a las mujeres prostituidas, podría contribuir a reducirla.
El estudio, basado en 10.019 entrevistas realizadas entre septiembre y octubre de 2025, analiza las actitudes y percepciones de la ciudadanía sobre la prostitución, la pornografía, la exposición digital a contenidos sexuales y la difusión no consentida de imágenes íntimas, incluidas las generadas mediante inteligencia artificial.
Los resultados muestran una tendencia mayoritariamente crítica hacia la prostitución, lo que apunta a una orientación social cercana a planteamientos abolicionistas y aporta datos para orientar políticas públicas de prevención de la violencia contra las mujeres.

