La cerámica de Castellón ensaya tecnología limpia para reducir emisiones industriales

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El proyecto europeo BRISA, liderado por AICE con participación de la UJI, probará sensores, inteligencia artificial y nuevos materiales para limitar contaminantes emergentes

La industria cerámica de Castellón se convierte en uno de los escenarios de validación del proyecto europeo BRISA, una iniciativa liderada por la Asociación de Investigación de las Industrias Cerámicas y desarrollada con la participación de la Universitat Jaume I y otros 15 socios internacionales para probar tecnologías industriales más seguras y limpias.

El objetivo del proyecto es minimizar las emisiones de contaminantes industriales emergentes en el aire, reducir riesgos para la salud humana y la biodiversidad, y avanzar hacia procesos productivos con menor impacto ambiental. La reunión de inicio se ha celebrado los días 15 y 16 de junio en la sede del Instituto de Tecnología Cerámica, en el campus de la UJI.

BRISA aborda un reto especialmente relevante para las industrias de alto consumo energético, que contribuyen a la contaminación atmosférica. Según los datos recogidos por el proyecto, la contaminación del aire es la principal causa ambiental de mortalidad prematura en la Unión Europea y está relacionada con alrededor de 300.000 muertes al año. En el caso de los contaminantes industriales emergentes, la iniciativa los vincula a unas 125.000 muertes anuales.

Tecnología para detectar y reducir contaminantes

La investigación se centra en dos tipos de riesgos laborales. Por un lado, aquellos ya conocidos, pero asociados a emisiones no controladas o a métodos de monitorización insuficientes. Por otro, los contaminantes emergentes, sobre los que existen lagunas relevantes en la detección, el perfil toxicológico y la integración regulatoria.

Para avanzar en esta línea, BRISA busca nuevas formulaciones de materiales más seguras y estrategias de rediseño de procesos que reduzcan el uso de sustancias peligrosas y su toxicidad.

Uno de los principales retos del proyecto es diseñar y probar una red modular de detección capaz de identificar múltiples contaminantes con apoyo de inteligencia artificial. También se desarrollarán sensores robustos y de bajo coste que puedan funcionar de forma fiable en condiciones industriales exigentes, como altas temperaturas, agentes químicos agresivos y cargas de polvo.

El proyecto también plantea una tecnología híbrida de datos con inteligencia artificial para la predicción y gestión en tiempo real de emisiones y exposiciones a contaminantes emergentes.

Validación en cuatro sectores industriales

Las soluciones se probarán en cuatro sectores especialmente afectados: la industria cerámica en España, la metalúrgica en Alemania, la química en Polonia y Países Bajos, y el sector de minerales y plásticos en Turquía.

Estas pruebas permitirán evaluar nuevos materiales y tecnologías implantadas en instalaciones de fabricación de la cadena de suministro, con el objetivo de lograr un menor impacto en la salud, la seguridad y el medio ambiente.

El propósito de BRISA es que sus soluciones puedan implementarse en 600-800 centros industriales y proteger a más de 45.000 personas trabajadoras en 2035. El proyecto también prevé evitar cientos de muertes prematuras al año y reducir el consumo de materiales en un 5 % y el de energía en un 15 %.

Un consorcio europeo con 17 socios

El consorcio reúne a 17 socios de seis estados miembros de la Unión Europea —España, Portugal, Alemania, Polonia, Países Bajos y Chipre— y dos países asociados, Turquía y Noruega.

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La iniciativa integra centros de I+D, universidades, industria y pymes. En el caso de la UJI, la participación se vincula al nuevo laboratorio de Ingeniería Ambiental, de cuyo comité técnico forman parte Irina Celades y Eliseo Monfort.

BRISA cuenta con financiación de la convocatoria Horizon-CL4-2025-01 de la Unión Europea.