Siete de cada diez niños valencianos arrastran ya algún problema de visión

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Casi el 73 % de los niños y adolescentes de la Comunitat Valenciana tiene alguna alteración visual, sobre todo miopía, y muchos se revisan la vista demasiado tarde.

Casi tres de cada cuatro niños y adolescentes de la Comunitat Valenciana tienen diagnosticada al menos una alteración visual, según el Barómetro de la Salud Visual de la población de la Comunitat Valenciana 2025, impulsado por el Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana (COOCV). El estudio ha señalado que la miopía es el problema más frecuente y que la primera revisión ocular suele hacerse a los 10 años de media, una edad considerada tardía por los profesionales.

La encuesta ha detallado que el 40,2 % de los menores son miopes, un 32,5 % tiene astigmatismo y un 9,6 % presenta hipermetropía. Además, un 0,3 % sufre ambliopía u ojo vago y un 0,2 % estrabismo, según ha informado el COOCV en un comunicado.

El Colegio de Ópticos-Optometristas ha subrayado que estas cifras implican que una parte muy importante del alumnado de Infantil, Primaria y Secundaria llega a clase con algún problema de vista. Esto puede afectar a tareas tan básicas como leer, copiar de la pizarra o seguir explicaciones a distancia.

El presidente del COOCV, Rafael Pérez Cambrodi, ha recalcado que las revisiones periódicas son clave. Según ha advertido, cuando la primera revisión se retrasa hasta los 10 años, en muchos casos la miopía ya ha aparecido y ha progresado, lo que provoca una pérdida de visión de lejos justo en etapas de alta exigencia escolar.

Revisiones tempranas y señales de alarma

El COOCV ha insistido en que el primer examen visual debe realizarse a edades muy tempranas. Un control precoz permite detectar a tiempo alteraciones como la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía y poner en marcha tratamientos que reduzcan su impacto en el aprendizaje.

Pérez Cambrodi ha recordado que ‘las revisiones visuales son fundamentales, especialmente en niños y adolescentes, para la detección precoz y el tratamiento eficaz de alteraciones visuales’. Por eso ha animado a las familias a incorporar estas revisiones a la rutina sanitaria infantil, igual que se hace con las vacunas u otros controles pediátricos.

El estudio ha puesto el foco también en el papel de padres y docentes. Ambos deben estar atentos a signos que puedan alertar de un problema visual y derivar al menor al óptico-optometrista para una evaluación completa.

Entre estos signos, el COOCV ha citado las dificultades para leer o escribir, los problemas para ver la pizarra en clase o los dolores de cabeza frecuentes. También ha mencionado la fatiga ocular, el enrojecimiento de los ojos, el rechazo a actividades que exigen visión cercana o un bajo rendimiento académico sin causa aparente.

Miopía al alza entre la población infantil

El barómetro ha revelado que un 40,2 % de los niños y adolescentes de la Comunitat Valenciana son miopes. El COOCV ha descrito estas cifras como ‘propias de una pandemia’ y ha recordado que siguen aumentando año tras año.

El comunicado ha citado previsiones de la Organización Mundial de la Salud y ha advertido de que la miopía podría alcanzar al 50 % de la población mundial hacia la mitad de este siglo. Esto tendría un impacto directo en la salud visual y en la calidad de vida de millones de personas.

Pérez Cambrodi ha señalado algunos factores de riesgo relacionados con este aumento. Entre ellos ha citado la genética y el número de horas dedicadas a actividades de visión cercana, como el estudio, las pantallas electrónicas o la lectura prolongada.

Además, ha apuntado al poco tiempo que los menores pasan al aire libre como otro factor clave. Según ha explicado, ‘la genética, las horas que empleamos en actividades con visión de cerca y el poco tiempo que pasamos al aire libre son algunos de los factores de riesgo identificados y que están conectados entre sí’.

Tratamientos disponibles y consejos prácticos

Los avances científicos han permitido a los ópticos-optometristas ofrecer tratamientos específicos para frenar la progresión de la miopía. Entre ellos se encuentran las gafas con lentes oftálmicas de desenfoque periférico, diseñadas para controlar cómo se forma la imagen en la retina.

El COOCV ha destacado también el uso de lentes de contacto Orto-k. Estas lentes moldean la córnea durante las horas de sueño y permiten una visión nítida durante el día sin gafas ni lentillas. Además, existen medidas farmacológicas, como la aplicación diaria de gotas de atropina, siempre bajo supervisión profesional.

Junto a estos tratamientos, el colegio profesional ha difundido una serie de recomendaciones para reducir el riesgo de desarrollo y progresión de la miopía. Una de las principales es que los menores pasen más tiempo al aire libre con luz natural.

El barómetro ha concretado que se recomienda un mínimo de dos horas al día, o 14 horas a la semana, de actividades al aire libre. Además, ha pedido limitar el tiempo delante de pantallas y reducir las lecturas prolongadas en distancias muy cortas.

Otra pauta útil es aplicar la llamada regla 20-20-20. Consiste en que, cada 20 minutos de trabajo en cerca, el menor mire a una distancia de unos seis metros durante al menos 20 segundos.

El COOCV ha añadido que conviene evitar el uso continuado de dispositivos electrónicos durante más de dos horas seguidas, sobre todo en edades tempranas. También ha recomendado usar una iluminación adecuada para estudiar, que reduzca el esfuerzo visual y evite reflejos molestos en libros o pantallas.

Con estas medidas, los ópticos-optometristas han confiado en que se pueda contener el aumento de la miopía infantil en la Comunitat Valenciana. Además, han insistido en que una detección precoz y un seguimiento periódico permiten mejorar el bienestar y el rendimiento académico de los menores afectados.