Así es la miniciudad del Rototom Sunsplash 2026 en Benicàssim: música, activismo y vacaciones en familia

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El Rototom Sunsplash 2026 ha configurado en Benicàssim una miniciudad vacacional con 12 horas diarias de actividades, que combinan reggae, activismo social, bienestar, gastronomía internacional y propuestas específicas para familias y jóvenes.

El festival internacional Rototom Sunsplash ha convertido de nuevo Benicàssim en una miniciudad vacacional mediterránea. Del 16 al 22 de agosto, el recinto acoge doce horas diarias de programación continua que combinan conciertos de reggae, activismo social, bienestar, gastronomía y actividades específicas para familias y jóvenes.

Tras 31 años de historia, la organización ha perfeccionado un modelo logístico y espacial propio. El diseño del recinto permite que convivan perfiles de público muy distintos sin renunciar a sus ritmos de vida ni a sus intereses.

‘No existe una única manera de habitar, ni de vivir, Rototom’, explica el director del festival, Filippo Giunta. Añade que han creado ‘un espacio amable donde una familia con niños pequeños y un grupo de jóvenes pueden compartir la misma semana de vacaciones respetando sus propios ritmos’.

La singularidad del Rototom Sunsplash reside, según la organización, en su capacidad para funcionar como una infraestructura viva. Dentro de esa miniciudad temporal, cada asistente puede explorar sus ‘mil vidas’ gracias a una oferta que se extiende a lo largo del día y de la noche.

Armonizar espacios y horarios

La clave de esta convivencia es la armonización de espacios y horarios. Cada jornada activa unas doce horas ininterrumpidas de programación. El día comienza con áreas de relajación, aprendizaje y salud holística. Después, de forma gradual, la actividad migra hacia los escenarios principales con conciertos y sesiones de sound system hasta la madrugada.

Este esquema permite que quienes buscan vacaciones tranquilas disfruten de un ritmo pausado. Al mismo tiempo, los más noctámbulos encuentran una intensa vida musical hasta altas horas. El resultado es un recorrido que, en la práctica, se asemeja a un viaje por los distintos perfiles de público que conviven en el recinto.

Para los más melómanos, el Rototom sigue siendo una referencia mundial del reggae. El festival ha reunido en su cartel a leyendas del género junto a nuevas corrientes afrocaribeñas y urbanas.

Un cartel que une clásicos y nuevas voces

El cartel de 2026 combina referentes históricos como Alpha Blondy, Luciano, The Skatalites o Twinkle Brothers. A su lado actúan artistas que conectan especialmente con las nuevas generaciones, como Shenseea, Major Lazer Soundsystem, Protoje, Greentea Peng o Kybba.

El programa incluye además una presencia destacada de propuestas estatales. Entre ellas figuran Lia Kali, Eskorzo, Las Ninyas del Corro y el proyecto G-5. Esta mezcla busca mantener el vínculo con la tradición jamaicana y, al mismo tiempo, abrir el festival a nuevas escenas urbanas.

A escasos metros de los grandes altavoces, el recinto se transforma para quienes priorizan la salud y el bienestar. El área Pachamama se ha consolidado como un oasis de desconexión. Allí se concentran actividades vinculadas a la sostenibilidad, el yoga, la agroecología y la reconexión personal.

Al caer el sol, este mismo espacio acoge las actuaciones acrobáticas y de clown de RototomCircus. Este uso doble del área muestra el carácter polivalente del diseño del recinto, que adapta cada zona a diferentes usos según el momento del día.

Vacaciones en familia con propuestas específicas

La vocación intergeneracional del festival se concreta en parcelas pensadas para cada etapa vital. Para el público infantil se ha habilitado el espacio Magicomundo, que este año estrena la ‘Cuentoteca’. Se trata de un punto de intercambio de libros con micrófonos abiertos, que anima a la participación de los más pequeños.

Magicomundo se completa con las dinámicas performativas de la compañía amazónica Pájaros al Viento. Además, se ofrece una inmersión en la historia del ska y el reggae adaptada al público familiar, lo que convierte este espacio en una puerta de entrada lúdica a la cultura jamaicana.

La franja adolescente tiene su propio entorno en el área TeenYard. Allí, la energía urbana se canaliza a través de talleres de parkour, baloncesto inclusivo y creación de grafiti. También se celebra la tercera edición de la ‘Batalla de Promesas International Edition’, enfocada al talento emergente.

Esta pluralidad de espacios se apoya en una política tarifaria inclusiva. Los menores de 13 años pueden acceder mediante una contribución simbólica de 10 euros. El importe se destina íntegramente a cuatro entidades sociales: UNRWA, Payasospital, Fundación Ateneu y Stand Up For Jamaica.

Al mismo tiempo, los jóvenes de entre 13 y 17 años, las personas mayores de 65 años y quienes tienen discapacidad disfrutan de un 50 % de descuento en sus abonos. Con ello, la organización busca facilitar la asistencia de perfiles diversos y reforzar el carácter social del festival.

Foro Social y Jamkunda: el corazón del activismo

El pensamiento crítico y el activismo social tienen su epicentro en el Foro Social. Este espacio de debate abordará en esta edición asuntos como la crisis de la vivienda y la emergencia climática. Entre las voces internacionales invitadas figura la activista ecofeminista india Vandana Shiva.

En paralelo, el espacio Jamkunda profundiza en esta mirada comprometida. Su programación refuerza los vínculos con el continente africano a través de la mediación cultural, la danza, el arte y diferentes proyectos solidarios.

La organización subraya que la programación diurna va mucho más allá del ocio nocturno. Durante la tarde, la miniciudad se convierte en un auténtico campus de aprendizaje continuo. Se desarrollan talleres participativos, charlas divulgativas y espacios de intercambio de conocimientos.

Estas propuestas abarcan desde el reciclaje creativo hasta la historia de los ritmos populares jamaicanos. El objetivo es que el público no solo consuma música, sino que también comprenda el contexto cultural y social que rodea al reggae.

Gastronomía internacional y zonas de acampada

La experiencia Rototom se completa con una oferta gastronómica multicultural que recorre los cinco continentes. En su 31 edición, el festival incorpora como novedad platos de la India y Japón.

A estas propuestas se suman opciones de Senegal, Jamaica, Argentina, México e Italia, además de menús veganos y sin gluten. Esta diversidad convierte el recinto en una ruta culinaria que acompaña al viaje musical y cultural del festival.

La miniciudad temporal se cierra con zonas de acampada anexas, totalmente equipadas. Estas áreas facilitan el turismo de caravana y el alojamiento familiar, a poca distancia de las playas de Benicàssim.

Según la organización, todo el diseño espacial y humano persigue un objetivo claro: ‘que la diversidad de propuestas encaje y puedan articular una convivencia internacional real’. Con esta premisa, el Rototom Sunsplash mantiene su apuesta por un modelo de festival donde ocio, cultura y compromiso social comparten escenario cada verano en la costa de Castellón.