La Diputación de Castellón impulsa un proyecto colectivo de exploración y diálogo para analizar cómo la inteligencia artificial puede aplicarse y resultar útil en las zonas rurales de la provincia. La iniciativa, bautizada como ‘Cultiva Innovación’, arranca con un proceso participativo en doce municipios del interior con el objetivo de identificar necesidades reales de la población y convertirlas en propuestas concretas de actuación.
La presidenta de la institución provincial, Marta Barrachina, junto a la diputada de Participación Ciudadana, María Tormo, ha presentado en Toga este proyecto, promovido desde el Consejo Provincial de Gobernanza Participativa. La propuesta busca explorar de qué manera las tecnologías emergentes pueden contribuir a mejorar la vida en el entorno rural y favorecer nuevas oportunidades de desarrollo.
Durante la presentación, Marta Barrachina ha explicado que «a través del proyecto impulsado queremos identificar las necesidades de la población mediante un proceso participativo que contribuya a definir propuestas y líneas de actuación que ayuden a transformar el territorio rural en un espacio más atractivo, productivo y sostenible, especialmente para las nuevas generaciones».
Los municipios seleccionados para formar parte de ‘Cultiva Innovación’ son Toga, Lucena del Cid, Costur, Montán, Aín, Barracas, Vilafranca, Cinctorres, Zorita, Catí, Vilar de Canes y Xert.
La iniciativa cuenta con la colaboración del Instituto Superior para la Industria Artística de Roma (ISIA) y con el apoyo del equipo técnico Crearqció Coop. V.. A partir de esa colaboración, se ha diseñado una metodología específica que pretende adaptarse a las distintas realidades locales y generar información estratégica útil para la institución provincial.
La diputada María Tormo ha detallado que el proyecto se ha construido sobre tres grandes objetivos. Por un lado, busca reforzar el empoderamiento ciudadano en la definición de políticas públicas mediante nuevas fórmulas de consulta y gobernanza colaborativa. Por otro, aspira a dotar al Consejo Provincial de Gobernanza Participativa de herramientas concretas para fortalecer los procesos de participación. Además, pretende mejorar el conocimiento del territorio para formular políticas públicas ajustadas a las necesidades reales del medio rural.
La metodología, según ha explicado la diputada provincial, combinará entrevistas, recogida de información y talleres de profundización para obtener una visión amplia y enraizada del territorio.
La primera fase se desarrollará durante los meses de abril y mayo. En ese periodo se realizarán entrevistas exploratorias para conocer cómo las tecnologías emergentes y la inteligencia artificial pueden contribuir a mejorar el modo de vida en los municipios rurales. De forma paralela, también se abrirá una recogida de información mediante herramientas participativas, entre ellas origamis físicos distribuidos por los municipios y una versión web, con la intención de ampliar la participación ciudadana y recoger percepciones, necesidades y propuestas.
Cómo se desarrollará el proyecto en los municipios
La segunda fase llegará en junio con talleres participativos de profundización en los municipios seleccionados. Estos encuentros servirán para analizar los resultados obtenidos en la fase inicial, extraer información cualitativa más detallada y debatir propuestas concretas. Según ha explicado María Tormo, estos espacios permitirán identificar prioridades y construir de forma colectiva recomendaciones orientadas a la formulación de políticas públicas adaptadas a cada territorio.
Una vez concluidas esas etapas, el proyecto afrontará una fase final entre julio y septiembre, centrada en el procesamiento de los datos recogidos y en la elaboración de resultados segmentados por zonas y municipios. Con ese trabajo, la Diputación pretende disponer de una base más precisa para orientar futuras líneas de actuación en el interior de la provincia.


