Ser alcalde “por accidente”, profesor y ahora escritor no es una combinación habitual, pero para David García Pérez la vocación de servicio público siempre ha tenido muchas formas.
Es alcalde desde hace once años de la localidad castellonense de Nules, docente en el grado de Magisterio de Educación Infantil en la UNED y ahora autor de su primer cuento infantil, Cundín el guardabosques.
García Pérez da el salto a la literatura con una historia inspirada en experiencias reales y con un claro propósito educativo: enseñar a los más pequeños que cuidar el planeta empieza con pequeños gestos. En esta entrevista nos habla de su vocación por enseñar, de cómo surgió la idea de su primer cuento, de cómo su sueño por cumplir pasa “por ser padre” y de por qué escribir y gobernar tienen más en común de lo que parece.
Como profesor, alcalde de Nules y ahora escritor, ¿qué te motivó personalmente a dar el paso de escribir Cundín el Guardabosques y hacerlo precisamente en formato infantil?
La escritura siempre ha estado dentro de mí. Durante la carrera ya escribí un cuento que utilicé como trabajo universitario, relacionado con cómo trabajar las matemáticas desde la lectura. Siempre me ha gustado escribir, aunque hasta ahora lo hacía de manera más personal.
Cundín el guardabosques nace de una experiencia real vivida con mis sobrinos, que además son los protagonistas del cuento. Es una historia basada en hechos reales que enseña cómo cuidar los bosques, prevenir incendios, respetar los ríos o replantar zonas quemadas. Es un libro muy didáctico que nace de una experiencia personal.
¿Cuál ha sido tu parte favorita del proceso de creación de este cuento?
La parte más bonita fue vivir la experiencia que inspiró el cuento y después darme cuenta de que podía transformarla en una historia. También recuerdo con mucho cariño el momento en el que conté a mis amigos que iba a escribir el cuento y les pedí permiso para usar los nombres de sus hijos.
¿Qué encontrarán las pequeñas y pequeños lectores en este cuento?
Encontrarán magia, ilusión y experiencias muy aplicables a su vida diaria. Van a aprender la importancia de cuidar el planeta y, sobre todo, que con pequeños gestos se puede cambiar el mundo.
¿Qué mensaje te gustaría que los niños y niñas se lleven después de leer Cundín el Guardabosques?
Me gustaría que se plantearan acciones reales que pueden hacer los seres humanos, especialmente los niños, para conseguir un planeta mejor, más igualitario y más generoso.
¿Qué papel crees que pueden jugar los ayuntamientos y las instituciones locales en el fomento de la lectura infantil?
Es fundamental. Los ayuntamientos, a través de las bibliotecas y las concejalías, debemos planificar actividades constantes para fomentar la lectura. En Nules apoyamos a los autores locales y trabajamos para acercar la literatura a los niños, porque es en la infancia cuando se crean los hábitos lectores.
¿Te gustaría que Cundín el Guardabosques pudiera utilizarse en colegios como recurso educativo?
Por supuesto. La lectura es fundamental para todo: para aprender, para pensar, para comprender el mundo. Es importante saber leer, pero también saber reflexionar sobre lo que se lee.
¿Algún consejo para aquellos que quieran emprender en el mundo de la escritura?
Que se lancen. No hay que dejar las ideas en ideas. Hay que convertirlas en procesos y en realidades.
¿Tiene planes de futuro? ¿Cuáles son los próximos proyectos a corto, medio o largo plazo que nos puedas contar?
Sí, quiero seguir escribiendo. Mi intención es publicar más cuentos y continuar ampliando la colección con, al menos, dos títulos al año.
Como algunas de las curiosidades que surgen durante la charla destacan que David es amante de todos y cada de los libros publicados por Eloy Moreno, sobre todo ‘El regalo’. Entre sus últimas lecturas se encuentran las memorias de Fraga o el último libro publicado por el Rey Emérito, entre muchos otros.
Es amante del arroz al horno, considera que “cualquier” bachata es la canción perfecta para bailar, asegura que “Ávila es una ciudad ideal para perderse” y Edimburgo su viaje pendiente. Asimismo, sentencia que es firme defensor de los libros con propósito: “Creo que es fundamental que los libros tengan un propósito, un sentido, un objetivo. Que no sean sólo entretenimiento, sino herramientas para educar y transformar”.
Con esta premisa, este es su primer cuento, pero no el último. Cundín el Guardabosques pertenece a la colección Cuentos que abrazan, donde cada historia trabaja un valor concreto. En este caso, el cuidado del medio ambiente y del planeta.


