La madrugada del miércoles al jueves ha dejado temperaturas inéditas en la Comunitat Valenciana, con valores generalizados de entre 35 y 37 grados a medianoche y picos de hasta 39 grados en puntos como Dénia o el Ràfol d’Almúnia, debido a un intenso viento de poniente.
Según ha informado la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet), a las 00.00 horas se han superado los 35 grados en casi un centenar de localidades de la Comunitat Valenciana. Esta situación ha convertido la noche en una de las más cálidas que se recuerdan en el territorio valenciano.
En numerosas poblaciones las mínimas han sido propias de pleno día. Por encima de los 37 grados se han situado municipios como València, Quart de Poblet, Picanya, Tavernes de la Valldigna, Parcent, Redován, Benirredrà, la Vilavella, Gandia, Oliva, Cullera, Pego, Pedreguer, Favara, Corbera, Orba, Sagra, Dénia y el Ràfol d’Almúnia.
El episodio ha sido especialmente intenso en las comarcas de Castellón. En la Plana Baixa, el viento de poniente ha ganado fuerza durante la noche y ha disparado aún más los termómetros.
En Nules, a la 1.06 horas se ha registrado una temperatura de 37,3 grados. Avamet ha destacado que se trata de la temperatura más alta del año 2026 en el municipio, alcanzada además durante la madrugada y no en las horas centrales del día.
En la misma franja horaria se han medido 38 grados en la Vilavella y en Betxí, mientras que en la Vall d’Uixó y en el sur del término municipal de Onda se han alcanzado los 36 grados. Estas cifras han impedido el descanso nocturno y han mantenido un ambiente bochornoso en buena parte del interior y del litoral de Castellón.
Poniente y desplome de la humedad
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha explicado que, con la llegada de la noche, el viento ha girado a poniente en todo el litoral de Valencia, en el norte de Alicante y en el sur de Castellón. Este cambio ha provocado un brusco ascenso de las temperaturas y, al mismo tiempo, un desplome de la humedad relativa por debajo del 30 %.
Este tipo de situaciones se producen cuando sopla viento recalentado desde el interior hacia la costa. El aire desciende, se comprime y se calienta, lo que dispara las temperaturas nocturnas y agrava la sensación de bochorno, sobre todo en las zonas urbanas.
La ciudad de València también ha batido registros durante la jornada del miércoles. Según Aemet, se ha marcado un valor máximo de 42,8 grados, el cuarto más alto desde que hay datos instrumentales, que comenzaron en 1869.
Este nuevo registro solo ha quedado por detrás de los 44,5 grados del 10 de agosto de 2023, los 43 grados del 26 de julio de 1881 y los 43 grados del 27 de agosto de 2010. La combinación de máximas históricas durante el día y mínimas altísimas durante la noche ha convertido este episodio en uno de los más extremos que ha vivido recientemente la meteorología valenciana.








