Francisco Camps y Mónica Oltra han relatado este miércoles ante el Juzgado de lo Penal número 3 de Castellón cómo las acusaciones falsas del llamado bulo del Bar España han dañado de forma profunda su imagen personal, familiar y política, casi tres décadas después del inicio de los hechos.
Ambos responsables públicos han comparecido como víctimas y testigos en la tercera sesión del juicio, que se ha desarrollado en horario de mañana y tarde por la gran cantidad de declaraciones previstas y los continuos retrasos acumulados en cada jornada. También ha testificado mediante videoconferencia el expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra.
El procedimiento penal sienta en el banquillo a seis personas, acusadas de delitos de injurias y calumnias por difundir durante años una supuesta trama de pederastia vinculada al Bar España. Inicialmente había once investigados, pero cinco han fallecido.
Un bulo que nace en 1997 y sigue activo en internet
El origen del bulo se remonta al año 1997. Entonces, según se ha expuesto en la vista, Reinaldo Colás, ya fallecido y también acusado en la causa, inventó una trama de pederastia a la que llegó a asociar incluso asesinatos.
En su relato, Colás involucró primero a una jueza y, después, fue sumando nombres de cargos públicos y personalidades conocidas. La historia falsa se ha mantenido viva en internet casi treinta años después y ha seguido circulando en páginas, foros y redes sociales.
Ese recorrido prolongado ha incrementado el alcance del daño, ya que las referencias a la supuesta trama se han podido consultar durante años y se han reproducido en distintos espacios digitales, según han explicado las víctimas en sus declaraciones.
El testimonio de Carlos Fabra: perjuicio para su familia
Carlos Fabra, de 81 años, ha declarado por videoconferencia desde Madrid por problemas de salud. Ha explicado que fueron sus hijas quienes le han recordado este asunto, del que apenas guardaba detalles concretos, pero que sí le causó perjuicio.
El exdirigente provincial ha subrayado que el episodio afectó de forma especial a su mujer, que tuvo que convivir con las referencias públicas a esa falsa trama. Fabra ha definido el caso como un absoluto disparate y ha insistido en que las acusaciones eran totalmente falsas.
Camps habla de una pandemia de horror y persecución
En su declaración, el expresident de la Generalitat Francisco Camps ha descrito las acusaciones como una pandemia de horror y persecución.
Ha señalado que el calumniador de origen debía ser consciente de que era imposible y absurdo lo que planteaba. Sin embargo, ha lamentado, los hechos falsos se difundieron igualmente.
Según ha explicado, se lanzaron informaciones dañinas, graves y brutales en el sentido más literal de la palabra con el objetivo de hacer el mayor daño social posible.
Camps ha asegurado que estas acusaciones le han perjudicado tanto en el ámbito personal como en el profesional. Además, ha añadido que el impacto ha alcanzado a sus familiares y a su entorno más cercano de amigos.
La versión de Mónica Oltra: de una reunión en la Conselleria al escarnio público
Por su parte, la exvicepresidenta del Consell Mónica Oltra ha detallado cómo conoció a Reinaldo Colás y cómo se desencadenó la campaña contra ella y otros cargos públicos.
Ha explicado que todo arrancó cuando Colás insistió en mantener un encuentro con la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. Finalmente, logró reunirse con el jefe de gabinete de Oltra.
En esa reunión, Colás aportó información sobre una supuesta trama de abusos a menores. Sin embargo, desde la Conselleria no consideraron verosímil su relato.
Ante esa falta de credibilidad, Oltra y su equipo decidieron remitir la documentación a la Fiscalía. Según ha expuesto, buscaban que el Ministerio Público valorase los hechos y actuase en un sentido u otro.
A partir de ese momento, ha relatado Oltra, empezaron a presionarnos de manera brutal con correos, llamadas, mensajes en redes. Ha añadido que, como no hacíamos lo que pedían, comenzaron un escarnio público contra ella, contra la entonces consellera Gabriela Bravo, contra dos directoras generales y contra una directora territorial.
Según su testimonio, les acusaban de ser encubridoras y de formar parte de la supuesta trama. Oltra ha afirmado que esa presión continuada le provocó ansiedad y que minó de forma relevante su credibilidad política.
Consecuencias políticas y personales a largo plazo
En el plano profesional, Oltra ha definido la situación como terrible. Ha afirmado que todo ese material sirvió de base al juicio que todavía tengo pendiente y todavía me persigue, porque en el fondo es todo un hilo conductor.
Ha señalado que las acusaciones no solo afectaron a su reputación pública, sino también a la confianza interna en su gestión y en la del equipo de Igualdad.
Durante la sesión vespertina también ha declarado, como víctima, la que fuera directora general de Infancia y Adolescencia, Rosa Josefa Molero. Ha explicado que se le atribuían hechos que nunca sucedieron y que esas imputaciones le afectaron bastante en el plano personal.
El juicio por el bulo del Bar España continúa en el mismo juzgado de Castellón, con nuevas sesiones previstas para completar la declaración de testigos y víctimas, antes de que las partes presenten sus conclusiones y el procedimiento quede visto para sentencia.




