El CE Manacor ha afrontado este cruce de Copa del Rey ante el Villarreal en Na Capellera como uno de los momentos más especiales de su historia, muy marcado por los lazos del club balear con la Comunitat Valenciana, que recorren el banquillo, el vestuario y la propia presidencia.
El entrenador del equipo, Miguel Aguado, y el capitán, Chato, han nacido en Valencia. A esa conexión se suma la afición declarada del presidente de la entidad, Sergi Muntaner, por el Valencia CF. Por ello, la visita del Villarreal, uno de los grandes rivales deportivos del club che, se ha convertido en un estímulo añadido en el vestuario del conjunto mallorquín.
Según ha explicado Muntaner, la coincidencia de afectos por el Valencia y la visita de otro equipo valenciano incrementan la motivación del grupo. El presidente ha reconocido que ese componente emocional pesa en la preparación del duelo, porque la plantilla siente el partido como algo más que una simple eliminatoria copera.
‘Lo hemos comentado mucho, especialmente con el míster, que el capitán sea valenciano, el entrenador tenga muy buena relación. Es una motivación extra jugar contra el Villarreal al ser uno de los rivales del Valencia’, ha señalado Muntaner.
Recuerdo del Valencia y respeto al crecimiento del Villarreal
Aguado, actual técnico del CE Manacor y exjugador de la cantera del Valencia, ha puesto el foco en la evolución del Villarreal en las últimas décadas. El entrenador ha comparado la situación del club castellonense cuando él era futbolista de base con la realidad actual del ‘Submarino Amarillo’.
‘Cuando yo estaba en la cantera, el Villarreal no tenía la dimensión actual, no era un rival como tal, pero dice mucho de ellos el trabajo que han hecho en estos años’, ha destacado Aguado. Con esa reflexión ha querido subrayar el mérito de un club que ahora llega como equipo de Primera División a un campo modesto como Na Capellera.
Para el capitán del CE Manacor, Chato, el choque también ha tenido un marcado componente sentimental. El jugador ha remarcado su origen valenciano y el vínculo que mantiene con su tierra, a pesar de desarrollar ahora su carrera en Baleares.
‘Para mí es un orgullo enfrentarme a un equipo de mi comunidad, es algo un poco más especial por ser de la terrera. Seguimos ligados a pesar de no estar allí, es un punto más de motivación el jugar contra el primer equipo porque me he enfrentado a ellos en la cantera’, ha indicado el futbolista.
El cuerpo técnico ha reconocido además que el calendario ha ofrecido una situación curiosa. El Villarreal ha tenido que medirse al Valencia en Liga y, seguidamente, visitar al Manacor en la Copa. Ese encadenado de partidos ha reforzado todavía más el componente valenciano en la preparación del encuentro.
De hecho, el staff ha admitido que llegaron a plantearse un viaje a Mestalla para observar en directo el partido liguero. ‘El partido del sábado nos puede servir como idea de plan de partido’, ha añadido el cuerpo técnico sobre ese posible desplazamiento, que finalmente ha quedado solo como una opción valorada.
Un segundo reto copero para Ayoub El Mkadmi
Otro de los nombres propios del CE Manacor en esta eliminatoria ha sido el extremo de 22 años Ayoub El Mkadmi. El futbolista ya se ha medido al Villarreal en la Copa del Rey hace dos temporadas, cuando militaba en la UD Poblense.
Entonces también coincidió con el ‘Submarino Amarillo’ en un cruce copero. Ahora ha repetido desafío, esta vez con la camiseta del Manacor y con la experiencia previa como referencia. Esa trayectoria le ha permitido encarar el duelo con una mezcla de ilusión y tranquilidad.
‘Lo afronto con la misma ilusión. Es verdad que me hacía mucha ilusión jugar contra el Valencia o el Málaga, pero no tengo sentimiento de venganza y toca disfrutar de un Primera, no juegas cada día contra ellos’, ha sentenciado El Mkadmi.
El club balear ha vivido así la visita del Villarreal como una fiesta deportiva. El peso de la Comunitat Valenciana en la historia personal de su entrenador, su capitán, su presidente y uno de sus extremos ha convertido un cruce de Copa del Rey en un reencuentro cargado de simbolismo, sin perder de vista el reto deportivo que supone enfrentarse a un Primera División.





