Benicàssim culmina el templo de San Juan Pablo II tras décadas de espera con la consagración de su altar

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El obispo Casimiro López Llorente preside la dedicación de la iglesia, con capacidad para más de 500 personas, en una celebración que reúne a fieles y autoridades

El templo de San Juan Pablo II de Benicàssim ha culminado su construcción con la dedicación de la iglesia y la consagración de su altar. El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, ha presidido la ceremonia este domingo 25 de octubre, ante numerosos fieles. La celebración cierra un proyecto iniciado en los años noventa y marcado por una prolongada paralización de las obras.

La iglesia cuenta con capacidad para más de 500 personas y está preparada para acoger las celebraciones y actividades de la comunidad parroquial. En la ceremonia han participado el párroco, Luis Oliver, y el vicario general de la diócesis, Javier Aparici, junto con sacerdotes, seminaristas, diáconos y religiosas. También han asistido representantes institucionales y de las fiestas locales.

Un proyecto iniciado en los años noventa

La primera piedra del templo se colocó en 1996, pero el proyecto quedó interrumpido durante más de dos décadas. Los trabajos se retomaron en diciembre de 2023, según la información diocesana sobre la construcción. La finalización permite incorporar un nuevo espacio para la vida parroquial después de un largo proceso en el que han colaborado instituciones, profesionales y feligreses.

El edificio combina arquitectura contemporánea con elementos de la tradición cristiana. Su interior incluye una imagen de Cristo crucificado de tres metros de altura, vidrieras con referencias al entorno de Benicàssim y un altar de piedra natural de Ulldecona. También dispone de una capilla para celebraciones con menor asistencia y cuatro confesionarios.

Reliquias bajo el altar y una placa conmemorativa

Durante la celebración, el obispo ha depositado bajo el altar reliquias de san Pascual Baylón, san Pablo VI, san Juan Pablo II, san Carlo Acutis, la beata María de Jesús y el beato Recaredo Centelles. Después ha pronunciado la oración de dedicación y ha ungido con el santo crisma el altar y los muros de la iglesia.

La ceremonia ha continuado con la incensación, la preparación de la mesa eucarística y el encendido de los cirios. Al finalizar, los asistentes han participado en el descubrimiento de una placa conmemorativa a la salida del templo. La jornada ha concluido con un encuentro de convivencia en sus inmediaciones.