Cuatro tortugas bobas nacidas en 2025 han regresado al Mediterráneo desde la playa del Carabassí, en Elche, tras más de un año de cría y cuidados en la Fundación Oceanogràfic de Valencia, que ha buscado aumentar sus posibilidades de supervivencia en libertad.
Los ejemplares pertenecen a la especie tortuga boba (caretta caretta) y han formado parte del programa de conservación ‘Head Starting’. Este proyecto favorece un crecimiento controlado durante el primer año de vida, considerado una de las etapas más vulnerables para esta especie marina.
Las tortugas proceden de un nido localizado el 4 de julio de 2025 en Arenales del Sol. Tres jóvenes avistaron a una tortuga marina en la arena y avisaron de inmediato al teléfono de emergencias 112, lo que permitió activar el protocolo de protección.
Aquel nido contenía 79 huevos. Nueve se trasladaron al Oceanogràfic para su incubación controlada, mientras que el resto se reubicó en una zona protegida del litoral de Elche, con el objetivo de reducir riesgos por pisadas, maquinaria de limpieza o temporales.
Más tamaño y más opciones de sobrevivir
Según la Fundación Oceanogràfic, durante ese año de cría en sus instalaciones las crías han alcanzado un tamaño similar al que lograrían tras unos cinco años en libertad. Este desarrollo acelerado aumenta sus opciones de sobrevivir frente a los depredadores y a otros peligros presentes en el mar.
El educador de la Fundación Oceanogràfic Mario Romero ha explicado que, en condiciones naturales, se calcula que ‘de cada cien tortugas que nacen solo una consigue sobrevivir’. Ha apuntado que la pesca, la contaminación, el cambio climático y la creciente urbanización de las playas se encuentran entre sus principales amenazas.
Romero ha detallado que la fundación ha liberado habitualmente alrededor de 200 tortugas al año en la Comunitat Valenciana. Desde la puesta en marcha de estos programas de conservación ya se han devuelto al mar unos 1.100 ejemplares.
La mayoría de las tortugas liberadas lleva incorporado un microchip y una identificación del ministerio. Estos dispositivos permiten reconocer cada individuo y realizar un seguimiento de su historial si reaparece en futuros controles o rescates.
La suelta realizada en la playa del Carabassí ha reunido a medio centenar de escolares del CEIP La Paz de Torrellano, además de representantes municipales y voluntarios de la fundación. Los menores han podido observar de cerca a los animales y han seguido las indicaciones del personal técnico durante el retorno al mar.
Romero ha señalado que estas actividades funcionan también como herramienta de concienciación ambiental. Según ha indicado, se busca que la ciudadanía sepa cómo actuar si encuentra una tortuga, detecta un nido o localiza un ejemplar con problemas en la orilla.
El concejal de Medio Ambiente de Elche, José Antonio Román, ha remarcado que la colaboración ciudadana resulta fundamental para proteger a estos animales. Ha subrayado que es clave compatibilizar esa protección con la presencia de bañistas y visitantes durante la temporada turística.
‘Cada vez más personas saben que, cuando ven rastros de tortuga en la arena, deben llamar al 112′, ha señalado Román, en referencia a las marcas que dejan las hembras cuando suben a poner huevos.
El edil ha recordado que durante el último año no se ha registrado ninguna puesta en las playas de Elche. Sin embargo, ha defendido el valor medioambiental del litoral ilicitano y ha insistido en la necesidad de evitar molestias a las tortugas cuando se aproximen a la costa, especialmente por la noche y en zonas de posible nidificación.




