Vila-real celebra la Nit de la Xulla, una noche llena de tradición y sabor

Sant Pere - Grao de Castelló
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No te pierdas la tradicional Nit de la Xulla en Vila-real. Una fiesta gastronómica con deliciosas chuletas, chorizos y otros manjares típicos.

Anoche, Vila-real volvió a vestirse de fiesta para celebrar la esperada Nit de la Xulla, una de las citas más emblemáticas de las fiestas patronales en honor a la Mare de Déu de Gràcia. Miles de vecinos y peñistas tomaron las calles para disfrutar de esta tradición que, año tras año, une a toda la ciudad en torno a la buena comida y la mejor compañía.

La noche estuvo marcada por el aroma inconfundible de la leña y el fuego, donde se asaron cientos de chuletas, chorizos, longanizas, blanquets, y otros manjares típicos de la gastronomía local. Entre las viandas, no faltaron el tocino y las tradicionales caretas de cerdo, que junto al resto de platos, hicieron las delicias de todos los asistentes.

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El alcalde, José Benlloch, acompañado por la reina de las fiestas, Belén Ramos, las damas de honor, la regidora de Festes, Miriam Caravaca, y el presidente de la Junta de Festes, Toni Carmona, participaron activamente en la celebración, recorriendo las calles del municipio junto a la animada música de las xarangues, que llenaron de alegría y ritmo cada rincón de Vila-real.

La celebración comenzó con la VI edición del encuentro para la elaboración de allioli en la plaza Mayor, una actividad que también contó con la participación de diversas autoridades locales y vecinos. Además, se llevó a cabo la recogida de alimentos solidarios, mostrando una vez más el espíritu solidario que caracteriza a esta comunidad.

La Nit de la Xulla, declarada de Interés Turístico Provincial, es sin duda una de las noches más especiales del calendario festivo de Vila-real, una tradición que combina lo mejor de la gastronomía, la música y la convivencia, y que año tras año sigue siendo un punto de encuentro ineludible para los habitantes de la ciudad y los visitantes que se suman a la fiesta.

La velada se prolongó hasta bien entrada la noche, en un ambiente de fraternidad y celebración que dejó patente, una vez más, la fuerza de las tradiciones de Vila-real y su capacidad para reunir a toda una comunidad en torno a su historia y costumbres.