Los expertos alertan de tormentas más explosivas y difíciles de prever en la Comunitat Valenciana

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El jefe de Climatología de Aemet en la Comunitat Valenciana advierte de lluvias más intensas en menos tiempo y episodios locales difíciles de prever.

El jefe de Climatología de Aemet en la Comunitat Valenciana, José Ángel Núñez, ha advertido este lunes en València de que los episodios de lluvias intensas recientes, incluida la dana de 2024, no son fenómenos nuevos, pero sí se presentan ahora con más explosividad y concentran más precipitación en menos tiempo, lo que incrementa el peligro meteorológico para la población.

Núñez ha asistido como oyente a la primera jornada de la conferencia internacional ‘De la crisis a la recuperación: fortaleciendo la resiliencia regional’, que se celebra en València hasta este martes. A su llegada, ha atendido a los medios y ha analizado los últimos temporales que han afectado al Mediterráneo.

Según ha explicado, el ambiente en el Mediterráneo es ahora ‘mucho más energético‘. Ha detallado que las tormentas actuales ‘se presentan con mucha más explosividad’ y que ‘muchas veces en periodos más cortos de tiempo se acumula más precipitación de la que antes se acumulaba en 24 o 36 horas’. A su juicio, este cambio aumenta el peligro meteorológico porque ‘estamos en un planeta mucho más cálido y el entorno Mediterráneo también es más cálido’.

Más calor en Europa y un Mediterráneo como fuente de energía

El responsable de Climatología de Aemet ha recordado que Europa es el continente que más se ha estado calentando en los últimos años. Ha añadido que el Mediterráneo actúa como una fuente de energía, especialmente en otoño, cuando el mar conserva mucho calor y lo libera a la atmósfera.

Esa combinación de un mar muy cálido y aire frío en altura favorece, según ha indicado, la aparición de fenómenos muy violentos como los que se han visto en los últimos episodios. Estas situaciones se traducen en lluvias torrenciales concentradas, con acumulados muy elevados en pocas horas y efectos más dañinos sobre el territorio.

Núñez ha insistido en que los fenómenos meteorológicos intensos, como las danas o gotas frías, ya existían. Sin embargo, ahora se manifiestan con más intensidad y en plazos más breves. Esta mayor energía disponible en la atmósfera se refleja tanto en la fuerza de las tormentas como en la rapidez con la que se desarrollan.

En este contexto, ha puesto como ejemplo la dana de 2024, que ha dejado precipitaciones muy significativas en poco tiempo. Ha señalado que estas situaciones extremas obligan a mejorar la planificación y la respuesta de las administraciones y de la ciudadanía ante el riesgo de inundaciones.

Mejora de la previsión, pero con límites

Preguntado por la precisión de las previsiones de lluvia, Núñez ha recordado que ‘en la meteorología, las incertidumbres siempre están inherentes’. Ha explicado que hay escenarios atmosféricos mucho más previsibles, sobre todo los más adversos y de gran escala, como los episodios de 2024.

En este tipo de situaciones amplias, que afectan a grandes áreas y duran varias horas o días, los modelos numéricos anticipan con más fiabilidad la llegada de lluvias intensas. Esto permite emitir avisos con antelación y activar planes de emergencia con mayor margen.

Sin embargo, ha advertido de que no ocurre lo mismo con las inundaciones locales por lluvias in situ, como las registradas estos días en Cataluña. Ha precisado que, también en la Comunitat Valenciana, la presencia de litorales con sierras muy cercanas a la costa y ramblas de corto recorrido complica mucho la predicción.

En estos entornos, según ha indicado, se forman tormentas muy estacionarias o muy concentradas en áreas pequeñas. Son nubes que descargan sobre un punto concreto con gran intensidad y en poco tiempo. Esa naturaleza localizada hace que sean ‘mucho más imprevisibles que las que están formadas por dana o gota fría’.

Aun así, Núñez se ha mostrado confiado en la capacidad de mejora de los servicios meteorológicos. Ha asegurado que, cuando se repita un episodio de lluvias como el de octubre de hace dos años en alguna zona de la Comunitat Valenciana, ‘porque la habrá’, la situación ‘será prevista con antelación y avisada con antelación’.

Ha defendido que la experiencia acumulada en los últimos temporales y el avance de los modelos de predicción permiten afinar mejor los avisos. No obstante, ha recalcado que siempre existirá un margen de incertidumbre, especialmente en fenómenos muy locales ligados a la orografía y a la interacción directa entre mar y montaña.

En paralelo, el climatólogo ha subrayado la importancia de que la sociedad incorpore esta nueva realidad de fenómenos más explosivos y concentrados. Ha considerado que es necesario adaptar infraestructuras, ordenación del territorio y protocolos de emergencia para reducir el impacto de las inundaciones repentinas.

Por último, ha recordado que estos cambios en la intensidad y distribución de las lluvias se enmarcan en un contexto de calentamiento global. Ha apuntado que el aumento de la temperatura del planeta y del Mediterráneo seguirá influyendo en la frecuencia y la violencia de los episodios de lluvias intensas en los próximos años.