La climatización de una vivienda o un negocio ya no tiene por qué plantearse como la suma de varios sistemas independientes. La aerotermia permite abordar desde una misma instalación tres necesidades habituales de cualquier inmueble: calefacción en invierno, refrigeración en verano y producción de agua caliente sanitaria durante todo el año.
Frente a modelos en los que calefacción, aire acondicionado y agua caliente dependen de tecnologías diferentes, la aerotermia se basa en una bomba de calor capaz de aprovechar la energía disponible en el aire exterior. Una característica que permite dar respuesta a distintas demandas térmicas y que está favoreciendo su incorporación tanto en viviendas como en proyectos empresariales.
Un sistema para cubrir las necesidades térmicas durante todo el año
Uno de los principales argumentos a favor de la aerotermia es precisamente su polivalencia. En lugar de recurrir a una solución para combatir el frío y a otra distinta para los meses de calor, un sistema correctamente diseñado puede proporcionar calefacción y refrigeración, además de encargarse de la producción de agua caliente sanitaria (ACS).
El funcionamiento se apoya en una bomba de calor que intercambia energía con el aire exterior. De esta manera, la instalación puede aportar energía térmica al inmueble cuando se necesita calefacción y trabajar para refrigerarlo cuando las temperaturas aumentan.
A estas dos funciones se suma la generación de ACS, lo que permite concentrar buena parte de las necesidades térmicas del inmueble alrededor de una misma tecnología. Los expertos en la instalación de equipos de aerotermia en Valencia de TS Clima señalan que esta integración resulta especialmente interesante para quienes buscan reducir la dependencia de sistemas separados y racionalizar el consumo energético.
La aerotermia ofrece, además, diferentes posibilidades a la hora de distribuir el calor o el frío en el interior. Dependiendo de las características del proyecto, puede trabajar con soluciones como suelo radiante y refrescante, unidades de baja temperatura o determinados sistemas de climatización, entre otras alternativas.
Esta flexibilidad hace que no exista una configuración universal para todos los inmuebles. La superficie, el aislamiento, la ubicación, el uso de los espacios y las necesidades de sus ocupantes condicionan tanto la potencia necesaria como la elección de los equipos y del sistema de emisión.
Por este motivo, desde TS Clima destacan la importancia de estudiar cada instalación antes de seleccionar una solución. Un dimensionamiento adecuado permite evitar tanto equipos insuficientes para cubrir la demanda como instalaciones sobredimensionadas que impliquen una inversión innecesaria o un funcionamiento alejado de su punto óptimo.
El interés por la aerotermia también está vinculado a su eficiencia. Una parte importante de la energía térmica que proporciona procede del aire exterior, mientras que la electricidad se utiliza principalmente para hacer funcionar la bomba de calor. “El resultado es una alternativa que puede reducir el consumo frente a determinados sistemas convencionales, aunque el ahorro final depende de factores como las características del edificio, el clima, las temperaturas de trabajo, el equipo instalado y los hábitos de utilización”, indican desde TS Clima.
La posibilidad de combinar la aerotermia con autoconsumo fotovoltaico amplía, además, las opciones para quienes quieren avanzar hacia una mayor electrificación de sus consumos. “Parte de la electricidad necesaria para hacer funcionar el sistema puede proceder de la propia instalación solar cuando las condiciones de generación lo permiten”, comentan.
TS Clima apuesta por diseñar la instalación en función de cada inmueble
Disponer de una tecnología eficiente no garantiza por sí solo que una instalación vaya a ofrecer el rendimiento esperado. El diseño, el dimensionamiento, la ejecución y el mantenimiento son elementos determinantes en el funcionamiento de un sistema de aerotermia, especialmente cuando se pretende que cubra calefacción, refrigeración y ACS.
TS Clima plantea sus proyectos partiendo del análisis de las necesidades concretas de cada cliente. Una vivienda unifamiliar, un bloque residencial, unas oficinas o un establecimiento comercial presentan perfiles de demanda diferentes y, por tanto, requieren soluciones adaptadas a sus características.
Antes de definir el sistema, es necesario valorar cuestiones como los metros cuadrados que deben climatizarse, la calidad del aislamiento térmico, las condiciones del inmueble, el número habitual de usuarios y la demanda prevista de agua caliente. También resulta relevante analizar los sistemas de emisión existentes cuando la aerotermia se incorpora a un edificio que ya cuenta con una instalación previa.
A partir de este estudio se puede determinar qué configuración responde mejor a las necesidades reales del proyecto. “El objetivo es que calefacción, refrigeración y agua caliente funcionen como partes de una solución conjunta, en lugar de abordar cada servicio de forma aislada”, subrayan.
No hay que olvidar tampoco lo necesario que es un mantenimiento periódico adecuado de las instalaciones de aerotermia, tal y como explica en su post el equipo de ViviendaViva.com, indispensable para garantizar la máxima eficiencia del equipo y prolongar su vida útil.
La empresa completa este planteamiento con la instalación y el posterior mantenimiento de los equipos. Las revisiones periódicasayudan a conservar las condiciones de funcionamiento del sistema, identificar posibles anomalías y evitar que determinados problemas terminen afectando al rendimiento o a la vida útil de los componentes.
Para TS Clima, este acompañamiento técnico cobra especial relevancia en el segmento de los sistemas concebidos para utilizarse durante buena parte del año. La aerotermia deja de ser únicamente una alternativa para calefactar una vivienda en invierno y pasa a convertirse en una solución de climatización integral para todo el año.




