El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha reclamado en Castellón que la Comisión Europea establezca un benchmark específico para la industria cerámica española y ha pedido a Bruselas sensibilidad para reducir el impacto de sus decisiones sobre un sector que considera estratégico, especialmente para la provincia.
Hereu ha lanzado este mensaje durante su visita a la sede de la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) en Castellón, donde se ha reunido con representantes empresariales para analizar los principales retos del clúster cerámico, muy concentrado en la zona de Castellón.
Según ha explicado, el Gobierno ha mantenido ante la Comisión Europea la reivindicación de que se diseñe un análisis comparativo específico para la cerámica. Ese benchmark debería tener en cuenta las particularidades técnicas, productivas y energéticas de estas plantas, que difieren de otros sectores industriales.
‘Nosotros mantenemos la posición del Gobierno de España frente a la Comisión Europea de que necesitamos un benchmark específico que atienda la especificidad del sector de la cerámica’, ha afirmado.
El ministro ha señalado que, mientras se resuelve esta petición, el Ejecutivo central espera que Bruselas sea ‘sensible al tratamiento’ del sector. En este sentido, ha reclamado que la Comisión aporte recursos suficientes para que el efecto negativo de sus decisiones regulatorias ‘sea lo menor posible’ para las empresas cerámicas.
‘Estamos para minimizar el efecto negativo de la toma de decisiones de la Comisión’, ha subrayado Hereu, que ha insistido en que la prioridad del Gobierno pasa por proteger la competitividad de la industria sin frenar la transición ecológica.
Unidad del Gobierno y papel de Transición Ecológica
Durante su comparecencia, el ministro ha sido preguntado por las críticas de algunos actores del sector, que consideran insuficiente la defensa de la cerámica ante Bruselas. Parte de esas críticas apuntan a una supuesta falta de apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica en comparación con la posición de Industria.
Hereu ha negado cualquier choque interno en el Ejecutivo. ‘Formo parte de un Gobierno y defendemos de manera unitaria‘, ha asegurado. Como ejemplo, ha recordado que él envió una carta al comisario europeo en abril para reclamar ese benchmark específico y que, posteriormente, la vicepresidenta tercera remitió otra misiva ‘con la misma tesis’.
‘En este sentido, no hay ninguna discrepancia entre ministerios’, ha insistido, al descartar diferencias de criterio entre Industria y Transición Ecológica en la defensa del sector.
El titular de Industria ha definido la cerámica como un sector ‘estratégico’ para el conjunto de España y ‘vital’ para Castellón, territorio donde se concentra alrededor del 90 % de la actividad productiva. Esa elevada concentración convierte a la provincia en especialmente vulnerable a cualquier cambio regulatorio europeo o a variaciones en los costes energéticos.
Energía, costes y competitividad
Hereu ha identificado el coste de la energía como uno de los principales desafíos de la industria cerámica, muy intensiva en consumo de gas y electricidad. Por ello, ha defendido las medidas adoptadas este año para aliviar la factura energética y apoyar la competitividad.
Entre esas medidas, ha destacado la compensación de emisiones de CO2, dotada con 600 millones de euros, a la que ahora puede acceder el sector cerámico. Esta línea de apoyo pretende amortiguar el impacto del precio del carbono en industrias expuestas a la competencia internacional.
‘Estamos acometiendo diferentes medidas para defender la competitividad en base a un precio competitivo del gas y también de la electricidad‘, ha señalado el ministro, al recalcar que el coste energético condiciona directamente los márgenes y la capacidad de inversión de las empresas.
Sobre la situación en los mercados exteriores, Hereu ha sido preguntado por la caída de las ventas de azulejo español en Estados Unidos. Ha reiterado la oposición del Gobierno a las medidas proteccionistas y a las guerras comerciales, que, según ha indicado, terminan afectando a sectores exportadores como el cerámico.
El ministro ha admitido que la industria española debe afrontar las consecuencias de decisiones adoptadas por otros países, que muchas veces se traducen en aranceles, obstáculos regulatorios o pérdida de competitividad frente a productores locales.
‘Yo creo muchísimo en la capacidad de innovación, de apertura de nuevos mercados’, ha señalado, al mostrar su confianza en que el tejido cerámico podrá adaptarse. También ha dicho confiar en la capacidad de ‘innovación, de diversificación y de reacción’ de las empresas para superar la actual coyuntura.
Hereu ha subrayado la importancia económica del sector por su facturación, por el empleo que genera y por su proyección internacional. Ha recordado que la industria cerámica española exporta más del 80 % de su producción, lo que refuerza su exposición a los cambios en la demanda global y a las decisiones comerciales de otros países, pero también su potencial para ganar cuota en nuevos mercados si mantiene su competitividad.








