Sara Sorribes ha cerrado en Portoroz una larga sequía de más de dos años sin títulos al imponerse en la final del torneo ITF 75 a la también española Leyre Romero por 6-4 y 6-1. El triunfo llega poco después de su regreso a la competicióntras un periodo alejada del circuito por motivos personales, y refuerza la sensación de que vuelve a acercarse al nivel que mostró en sus mejores momentos.
La jugadora de Castellón construyó su victoria con solvencia creciente. Tras un primer set más ajustado, resuelto por 6-4, amplió su dominio en la segunda manga con un claro 6-1, confirmando su superioridad en la final disputada en la pista eslovena. El resultado, más allá del marcador, simboliza un paso adelante decisivo en su regreso, al traducir en un títulolas buenas sensaciones que venía acumulando desde su vuelta.
Del parón a un nuevo impulso
Sorribes vivió uno de los puntos más altos de su carrera con el bronce logrado en los Juegos Olímpicos de París 2024 en dobles femenino, formando pareja con Cristina Bucsa. Pese a ese éxito, poco después decidió apartarse del tenis profesional por motivos personales, interrumpiendo una trayectoria ascendente y dejando en pausa su progresión en el circuito.
Meses después, retomó la competición y volvió a integrarse en el equipo español de la Copa Billie Jean King. En esa etapa de regreso contribuyó al triunfo de España sobre Eslovenia, una victoria que permitió asegurar el pase a la fase final del torneo por selecciones. Esa presencia con el equipo nacional ya apuntaba a una recuperación competitiva, que ahora se ve refrendada con este título en Portoroz.
El triunfo en el ITF 75 supone su primer trofeo en más de dos años y refuerza su confianza en esta nueva etapa. Además, le permite sumar puntos y ritmo de competición justo antes de encarar retos de mayor exigencia, en un calendario donde necesita encadenar partidos para consolidar su juego.
Con esta victoria, la tenista castellonense llega al WTA 1000 de Madrid con una inercia claramente positiva. El torneo madrileño, que arranca este martes, se presenta como una oportunidad para comprobar hasta dónde alcanza la mejoría de su nivel y cómo responde ante rivales de mayor rango. Su actuación en Portoroz indica que su tenis vuelve a crecer y que, tras su retirada temporal, está en condiciones de competir de nuevo con ambición en las grandes citas.


