El Consell ha ratificado la declaración de emergencia de las actuaciones de restauración tras el incendio forestal de la Vall d’Uixó, que comenzó el pasado 25 de julio y afectó a once municipios de las comarcas de Castellón. Los trabajos, encargados a Tragsa, cuentan con un presupuesto de 2.699.421 euros y un plazo de ejecución de ocho meses.
El incendio se originó en el paraje Carbonaire, en el término municipal de la Vall d’Uixó, y también alcanzó los términos de Tales, Onda, Nules, la Vilavella, Eslida, Chóvar, Betxí, Artana, Alfondeguilla, Alcudia de Veo y Aín.
La declaración de emergencia responde a la necesidad de actuar de forma inmediata para recuperar la funcionalidad de las infraestructuras de prevención de incendios forestales y reducir los efectos derivados de la pérdida de cubierta vegetal.
Los trabajos comenzaron el 31 de agosto e incluyen el apeo controlado de árboles y vegetación con riesgo de caída sobre pistas y caminos de acceso, la retirada de restos vegetales y la mejora de la transitabilidad de las vías forestales.
Además, las actuaciones contemplan la ampliación de la plataforma de seis pistas forestales existentes y la apertura de cuatro nuevas pistas, con el objetivo de reforzar la red viaria y facilitar el acceso de los vehículos de gestión y emergencias.
La intervención permitirá completar la red prevista en el Plan de prevención de incendios forestales de la demarcación de Segorbe y en el plan del Parc Natural de la Serra d’Espadà, mejorando la gestión del territorio y la respuesta ante posibles emergencias.
Zona afectada por el incendio
El fuego afectó a diferentes espacios naturales protegidos. En concreto, 3.688,07 hectáreas se encuentran dentro del Parc Natural de la Serra d’Espadà, mientras que 3.479,49 hectáreas corresponden al LIC Serra d’Espadà y 7.652,44 hectáreas forman parte de la ZEPA Serra d’Espadà.
También resultaron afectadas las microrreservas de Penyalba, Penya del Castell y Font de la Cervera.
La pérdida de la cubierta vegetal ha dejado el suelo más expuesto frente a la acción del viento y la lluvia. Según recoge el acuerdo, las pendientes elevadas y el riesgo de precipitaciones intensas en la Comunitat Valenciana hacen necesario intervenir para reducir procesos erosivos, limitar la escorrentía superficial, prevenir posibles inundaciones aguas abajo y favorecer la regeneración natural de la vegetación.





