Las ONG de la Comunitat Valenciana han reclamado que las administraciones públicas impulsen políticas sólidas de prevención y mitigación ante futuras danas y otros desastres climáticos, al cumplirse dos años de la dana de Valencia y tras un nuevo episodio reciente de inundaciones provocado por la dana Adam.
El presidente de la Coordinadora Valenciana de ONGD, Enrique Asensi, ha advertido de que, frente ‘al negacionismo de muchos representantes políticos‘, resulta imprescindible adoptar medidas ‘contundentes’ para responder a la emergencia climática. Ha señalado que este fenómeno está en el origen de las danas, de incendios más agresivos y de otros episodios extremos que afectan a la Comunitat Valenciana, ‘una de las regiones más expuestas a las catástrofes naturales derivadas del cambio climático’.
Las organizaciones de cooperación y acción humanitaria han expresado también su preocupación por los crecientes ataques contra las entidades que participan en la respuesta a catástrofes, conflictos y crisis. Consideran que estos cuestionamientos dañan la atención a las poblaciones afectadas y debilitan la capacidad de respuesta colectiva.
En un comunicado, Asensi ha denunciado que en las primeras semanas de la dana se ha puesto en duda el trabajo de más de 50 organizaciones solidarias que han volcado sus recursos y conocimientos en las zonas afectadas. Según ha subrayado, ‘lo estamos sufriendo en muchas otras partes del mundo, donde vivimos una persecución y una criminalización constantes alimentadas por discursos y políticas contrarias a la solidaridad’.
La Coordinadora ha reivindicado la labor esencial de asistencia y protección que las ONG prestan a miles de personas atrapadas en situaciones complejas. Estas entidades suelen ser las primeras en llegar a los territorios dañados y las últimas en marcharse, porque acompañan durante todo el proceso de reconstrucción social y emocional.
Dos años después de la dana del 29 de octubre de 2024, que causó 233 víctimas mortales, más de una decena de organizaciones de cooperación internacional sigue activa en la reconstrucción de los municipios afectados. Trabajan en coordinación con las comunidades locales y las administraciones municipales para recomponer proyectos de vida, economías familiares y redes de apoyo.
Durante el último año, las ONG han concentrado sus esfuerzos en el refuerzo educativo, la protección de la infancia y la promoción de espacios de ocio seguro. Han combinado estas acciones con apoyo psicosocial, atención a la salud mental y fortalecimiento comunitario. Además, han impulsado la recuperación socioeconómica mediante programas de formación e inserción laboral, asesoría jurídica y ayudas específicas para reactivar el comercio de cercanía.
Infancia y juventud, en el centro
En el ámbito de la infancia y la juventud, Save the Children ha coordinado a diez entidades locales que han ofrecido apoyo socioeducativo diario a más de 500 niños, niñas y sus familias. También ha canalizado ayudas económicas y ha organizado formación especializada para profesionales que trabajan en emergencias.
Entreculturas ha puesto en marcha el Espai Xarxa en Paiporta y ha desarrollado talleres socioeducativos en Sedaví, orientados a reforzar competencias escolares y habilidades emocionales. FAD Juventud ha impulsado el proyecto Jóvenes y Resilientes, centrado en el bienestar emocional de adolescentes y jóvenes afectados por la catástrofe.
UNICEF España ha colaborado con los ayuntamientos de Massanassa, Catarroja y Quart de Poblet para integrar los derechos de la infancia en los planes de reconstrucción. Estas actuaciones han buscado que las decisiones sobre vivienda, educación o espacios públicos tengan en cuenta de forma prioritaria las necesidades de los menores.
Por su parte, Plan International ha promovido la participación juvenil, el derecho a la educación y las competencias digitales, claves para reducir brechas futuras. Ayuda en Acción ha reforzado a los centros educativos a través de itinerarios de resiliencia climática y ha puesto en marcha el programa Impulsa Empleo Joven, orientado a facilitar oportunidades laborales en un contexto especialmente vulnerable.
Además, Fundación por la Justicia ha reabierto el Espai Comunitari de Catarroja como punto de encuentro vecinal y apoyo a personas en situación de vulnerabilidad, mientras que Juntos por la Vida ha acercado actividades lúdicas y acompañamiento emocional a menores de las zonas afectadas.
Atención psicosocial y cohesión comunitaria
En el ámbito de la salud mental y la cohesión comunitaria, Farmamundi ha desarrollado programas que han alcanzado a unas 4.000 personas. Estas intervenciones han incluido atención psicosocial, apoyo emocional y actividades para reconstruir vínculos comunitarios dañados por la catástrofe.
Movimiento por la Paz ha ofrecido atención psicosocial, mediación para acceder a una vivienda digna y orientación jurídica a colectivos vulnerables, especialmente a quienes han perdido su hogar o sus medios de vida. Cáritas Diocesana de Valencia ha combinado la cobertura de necesidades básicas, como alimentación y suministros, con el fortalecimiento de proyectos comunitarios y la atención a la infancia.
La organización Jovesólides ha atendido a más de 700 personas en 25 municipios y ha realizado más de 170 asesorías jurídicas. Su trabajo se ha centrado en acompañar a familias en trámites administrativos y en facilitar recursos para que puedan rehacer su día a día tras la emergencia.
Oxfam Intermón ha acompañado a 23.703 personas en 40 municipios y ha distribuido más de 800.000 euros en ayudas económicas directas. También ha gestionado más de 850 apoyos para cubrir necesidades básicas, ha acompañado cerca de 500 trámites de regularización administrativa y ha respaldado la recuperación de 22 pequeños negocios y 35 explotaciones y profesionales agrarios.
Las ONG alertan de que el impacto acumulado de las danas y otros fenómenos extremos obliga a reforzar la prevención en todo el territorio valenciano. Consideran que las experiencias de estos dos años demuestran que la combinación de políticas públicas eficaces y la acción de la sociedad civil resulta decisiva para reducir riesgos y proteger vidas.




