Las facturas de la luz y del gas son más caras desde este lunes, 1 de junio, tras la retirada parcial de las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno para amortiguar el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio. La principal consecuencia para los consumidores es el regreso del IVA general del 21% en la electricidad y el gas, después de varias semanas con un tipo reducido del 10%.
El cambio también afecta al Impuesto Especial sobre la Electricidad, que deja atrás el tipo reducido del 0,5% y recupera su nivel habitual, situado en el 5,11%. Esta subida fiscal se traslada a un momento especialmente sensible para muchas economías familiares, coincidiendo con el arranque de junio y con un mayor uso de sistemas de refrigeración en los hogares.
Un encarecimiento ligado al fin de las rebajas
La desactivación de estas medidas se produce después de que los precios energéticos hayan mostrado una mayor contención durante los últimos meses. El paquete de apoyo aprobado en marzo preveía mantener las rebajas hasta el 30 de junio, aunque incluía la posibilidad de retirarlas antes si la evolución de los precios permitía levantar parte de las ayudas.
En la práctica, la factura eléctrica y la del gas serán las primeras en notar el cambio. El incremento de la carga fiscal afecta tanto al consumo doméstico como al coste final que pagan muchas familias, especialmente aquellas con menor margen para absorber nuevas subidas.
El profesor de economía y finanzas de EDEM, Felip Sánchez, resume el impacto en una frase: «Les famílies que estan molt apretades econòmicament ho notaran». Su advertencia apunta directamente a los hogares que ya afrontan una situación económica ajustada y que pueden ver reducida todavía más su capacidad de gasto.
Los carburantes mantienen las bonificaciones
La retirada no afecta por ahora a todas las medidas energéticas. Los carburantes mantienen sus bonificaciones, incluida la rebaja del IVA al 10% y los tipos reducidos en el impuesto de hidrocarburos, al menos hasta el 30 de junio.
También continúan vigentes otras medidas incluidas en el paquete anticrisis, como las ayudas dirigidas a agricultores y transportistas o los descuentos adicionales del bono social eléctrico. El Gobierno mantiene contactos con agentes sociales y sectores afectados para valorar qué apoyos se prorrogarán o adaptarán a partir de julio.
El fin de parte de las rebajas fiscales llega en un contexto en el que las organizaciones de consumidores alertan del impacto de los costes energéticos en los hogares. Además, el encarecimiento de la luz y el gas puede añadir presión sobre la inflación durante los próximos meses, en plena antesala del verano.


