Un amplio dispositivo de bomberos ha mantenido este domingo los trabajos de extinción en el incendio de la Vall d’Uixó, estabilizado desde el pasado viernes, y se ha centrado en refrescar las zonas de Tales y Eslida para evitar rebrotes en el perímetro calcinado.
Según han detallado fuentes de Emergencias de la Generalitat, sobre el terreno han intervenido 5 unidades de Bomberos Forestales de la Generalitat, 2 autobombas y varios equipos del Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón. Entre estos efectivos se han desplegado tres brigadas rurales de actuación forestal, dos unidades especiales de bomberos forestales y tres brigadas forestales.
El objetivo principal ha sido enfriar la vegetación y los puntos calientes que aún quedan activos dentro del perímetro del incendio, con especial atención a las laderas y barrancos que rodean Tales y Eslida. De esta forma se busca reducir al máximo el riesgo de reactivaciones, favorecido por las altas temperaturas y el viento.
Llamamiento a limitar movimientos y ocio en la zona
Las autoridades han remarcado la importancia de no circular por las carreteras y pistas forestales de la zona afectada salvo en casos estrictamente necesarios. Este llamamiento pretende dejar libres los accesos a los vehículos de extinción y evitar cualquier incidencia adicional mientras continúan las labores en el monte.
Del mismo modo, se ha insistido en que deben evitarse las actividades recreativas y de ocio en el área quemada. Este aviso incluye el uso recreativo de bicicletas en los caminos forestales que atraviesan las zonas afectadas por el fuego.
El incendio ha dejado un perímetro de 89 kilómetros y ha quemado 9.568 hectáreas, una superficie muy extensa que obliga a mantener una vigilancia constante. El fuego ha llegado a afectar al 12 % del Parque Natural de la Sierra de Espadán, uno de los espacios protegidos más relevantes del interior de Castellón.
En las últimas horas se han observado algunos rebrotes en forma de columnas de humo localizadas dentro del perímetro ya calcinado. Los medios de extinción han actuado sobre estos puntos de forma rápida y han conseguido controlarlos sin que se generaran nuevos frentes.
El incendio obligó al desalojo de 18 municipios, pedanías y urbanizaciones situados en el entorno de la Vall d’Uixó y la Sierra de Espadán. Los últimos vecinos afectados, los de Artana y Eslida, pudieron regresar a sus viviendas el viernes por la tarde, una vez que la situación del incendio se ha considerado estable.
Desde ese momento, muchos residentes han comenzado a limpiar sus parcelas y terrazas, cubiertas de ceniza tras el paso del fuego. Esta tarea resulta especialmente intensa en las zonas donde las llamas se han acercado a las puertas de los núcleos urbanos o han alcanzado jardines de viviendas en urbanizaciones y diseminados.
Los trabajos de saneamiento incluyen la retirada de restos vegetales quemados, la revisión de medianas y cerramientos y la limpieza de tejados y canalones. Todo ello pretende recuperar cierta normalidad y reducir posibles riesgos derivados de la acumulación de cenizas y materiales dañados.
Aunque el incendio se ha dado por estabilizado, los servicios de emergencia mantienen una presencia relevante sobre el terreno. Se prevé que estas tareas de vigilancia y remate continúen mientras persista cualquier posibilidad de reactivación en el interior del perímetro quemado.










