El eclipse solar se estudiará desde el mar en las islas Columbretes a bordo de un buque escuela

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Una treintena de personas navega en el Buque Escuela Cervantes Saavedra hasta las islas Columbretes para observar el eclipse solar y registrar cómo cambia el comportamiento de aves y fauna marina en el Mediterráneo.

Una treintena de personas ha embarcado este miércoles en el Buque Escuela Cervantes Saavedra para seguir el eclipse solar desde las islas Columbretes, frente a la costa de Castellón, y estudiar en directo cómo cambia el comportamiento de las aves y de la fauna marina en el Mediterráneo durante este fenómeno astronómico.

La Universidad Camilo José Cela ha organizado la Travesía Eclipse 360 con la colaboración de la Fundación Oceanogràfic y Oceanosophia. El objetivo ha sido situar el buque escuela en un punto de observación privilegiado, en mar abierto, con el horizonte despejado y sin contaminación lumínica. En la expedición también ha estado presente personal de la Agencia EFE como parte de la experiencia divulgativa.

El itinerario ha previsto una travesía hasta Formentera con una escala específica en las islas Columbretes. Este archipiélago, situado frente a la provincia de Castellón, se considera, según los organizadores, un lugar idóneo para disfrutar del eclipse y seguir los cambios de conducta de numerosas especies marinas y aves.

Reacción de aves y zooplancton

Joan Montaner, biólogo del Oceanogràfic y jefe de equipo en el departamento de Tropical, ha explicado que el eclipse permite observar respuestas muy claras de la fauna. Según detalla, durante el día las aves costeras se muestran activas, cantan y vuelan, pero el oscurecimiento repentino cambia por completo su rutina.

‘ Todas las aves que estén en la zona de costa estarán cantando o volando, pero cuando la luna se ponga frente al sol, como están reguladas por su ritmo circadiano, en su cabeza será como que es de noche y buscarán refugio‘, señala Montaner.

Cuando termine el eclipse y vuelva la luz, el experto prevé una nueva transformación del paisaje sonoro. ‘ Sin embargo, cuando pase el eclipse y vuelva a salir el sol, todas estas aves se habrán desorientado y volverán a alzar el vuelo, volverán a cantar y harán lo propio de cuando amanece’, añade.

La oscuridad temporal también afecta a los organismos marinos microscópicos. Montaner recuerda que el zooplancton sigue una migración vertical diaria. Con la caída repentina de luz, estos organismos ascienden hacia la superficie, algo que, en condiciones normales, sucede al anochecer.

‘ Del mismo modo, cuando el cielo se oscurezca durante el eclipse solar, el zooplancton realizará su migración vertical y emergerá hacia la superficie del mar, lo que provocará que haya bancos de peces o algún mamífero que pueda subir también para alimentarse’, explica el biólogo.

Entre ese zooplancton, el equipo espera incluso observar especies bioluminiscentes. ‘ También hay alguna especie de plancton bioluminiscente. Con un poco de suerte igual podemos verlo también’, comenta Montaner sobre una de las posibles imágenes más llamativas de la jornada.

Ciencia, educación ambiental y vida a bordo

Además de la observación directa del eclipse, la travesía ha incluido actividades científicas vinculadas al medio marino. El propósito ha sido ofrecer a los participantes una experiencia inmersiva y, al mismo tiempo, reforzar la conciencia sobre la protección del entorno.

Entre las propuestas, Montaner destaca talleres específicos sobre tortugas y medusas, así como sesiones de observación e identificación de cetáceos y aves marinas. La expedición también ha promovido la navegación activa, con participación en maniobras y en las tareas diarias del barco escuela.

‘ Cuando tienes la oportunidad de que te expliquen la biodiversidad del Mediterráneo y todas las especies que allí habitan, intentas proteger el mar. Esa parte lúdica de preservar el Mediterráneo se la lleva cualquiera, aunque no tengas tantas nociones científicas’, asegura el experto del Oceanogràfic.

Para Montaner, contemplar el eclipse solar desde el mar, concretamente desde las islas Columbretes, ha supuesto una ocasión difícil de repetir. Describe la cita como ‘ más especial’ y un ‘ acontecimiento único’ que los participantes han podido vivir en un enclave natural protegido después de más de cien años sin un fenómeno similar en la zona.