Miles de docentes, familias y entidades cívicas han salido este sábado a las calles de València y del resto de la Comunitat Valenciana para reclamar una escuela pública digna, más inversión y mejores condiciones laborales, y para advertir a la Generalitat de que su lucha continúa tras un inicio de curso marcado por la huelga educativa indefinida, ahora suspendida pero no desconvocada.
Las movilizaciones se han celebrado de forma simultánea en las tres capitales de provincia. En València, la marcha ha arrancado a las 18:00 horas desde la plaza de San Agustín y ha avanzado por el centro hasta la plaza del Ayuntamiento. En Alicante, la protesta ha recorrido el trayecto entre el IES Jorge Juan-Estels y la Explanada. En Castellón de la Plana, el recorrido ha tenido la Plaça de Les Aules como punto de inicio y final.
La convocatoria ha partido de la Plataforma per l’Ensenyament, que agrupa sindicatos docentes, asociaciones de madres y padres, estudiantes y entidades cívicas. Bajo el lema en valenciano ‘Per la dignitat de l’Escola Pública. La lluita continua’, los asistentes han reclamado la dignidad de la escuela pública y han recordado que su calendario de protestas sigue abierto.
En València, la cabecera de una marcha multitudinaria ha exhibido una gran pancarta con el mensaje ‘Consellera dimissió!’, en referencia a la responsable autonómica de Educación, Carmen Ortí. Esta petición de dimisión se ha coreado repetidamente con megáfonos durante el recorrido, convirtiéndose en uno de los gritos más escuchados.
El centro de València se ha visto temporalmente paralizado por la manifestación. La mayoría de participantes ha vestido camisetas verdes y chalecos fluorescentes, colores que identifican al movimiento en defensa de la enseñanza pública. Han sonado silbatos de forma constante y se han repetido consignas como ‘Sin recursos no hay educación‘, con las que han querido subrayar la falta de medios en los centros.
Reivindicaciones en pancartas y ambiente familiar
Las pancartas han recogido una amplia batería de demandas, escritas casi en su totalidad en valenciano. Entre los mensajes se han podido leer lemas como ‘Por la escuela pública, más inversión, más calidad, más valenciano, más dignidad’, ‘La lengua no se toca’, ‘Six seven alumnos menos por aula’ o ‘Somos la escuela valenciana’. Muchas de estas consignas han combinado reivindicación educativa con la defensa del valenciano como lengua de enseñanza.
La marcha ha transcurrido en una tarde calurosa, con 28 grados a las 18:00 horas, pero en un ambiente reivindicativo y al mismo tiempo cordial. Bandas de música han acompañado el recorrido y numerosas familias han participado junto a sus hijos e hijas, algunos de ellos alumnos de los centros afectados y otros hijos de los propios docentes movilizados. Muchos menores han portado pancartas elaboradas por ellos mismos, lo que ha dado un tono más visual y simbólico a la protesta.
Los sindicatos justifican la protesta
Los sindicatos docentes han vinculado la convocatoria de este sábado a la falta de cambios efectivos en la educación pública valenciana respecto al curso anterior. Según han señalado, la situación general se mantiene igual o incluso ha empeorado, pese a las negociaciones abiertas con la Conselleria de Educación.
Desde STEPV, Marc Candela ha explicado que en las reuniones mantenidas con la Conselleria no se ha alcanzado el nivel de respuesta que reclamaban los docentes. Ha admitido que se han producido ‘avances’, pero los ha calificado de ‘insuficientes’ para frenar el malestar del profesorado.
Por parte de CCOO, Xelo Valls ha interpretado la manifestación como el punto de partida donde se dejó, al final del curso pasado, la ‘lucha por una escuela pública digna’. Ha subrayado que las reivindicaciones siguen vigentes y que la comunidad educativa mantiene la presión sobre la Administración.
Kilian Cuerda, en representación de UGT, ha denunciado que todos los acuerdos alcanzados con la Conselleria ‘están aún por aplicar’ y ha asegurado que ‘la negociación ha quedado estancada‘. A su juicio, el departamento autonómico no ha concretado plazos ni medidas claras para materializar los compromisos firmados.
Un curso marcado por la huelga indefinida
La Comunitat Valenciana ha iniciado esta semana el curso escolar 2026-27 con el recuerdo reciente de la huelga educativa indefinida en la educación pública no universitaria. Esta huelga se desarrolló entre el 11 de mayo y el 11 de junio y, aunque actualmente está suspendida, los sindicatos no la han desconvocado, lo que deja abierta la puerta a retomarla si no hay avances.
Según han recordado las organizaciones convocantes, el 87 % del profesorado rechazó el último documento de acuerdo global propuesto por la Conselleria. Solo han aceptado el punto relativo a la simplificación burocrática de los ocho ámbitos negociados, mientras que el resto de cuestiones clave ha quedado sin consenso.
Continúan los desacuerdos en aspectos como las ratios de alumnado por aula, las infraestructuras educativas, la inclusión, la Formación Profesional, las plantillas y el uso del valenciano. Además, los sindicatos han incorporado este verano una nueva exigencia: la derogación de la modificación de las funciones de la Inspección educativa incluida en la ley de acompañamiento a los presupuestos de la Generalitat.
Las organizaciones docentes consideran que ese cambio orienta la Inspección hacia la ‘persecución de docentes’, una acusación que ha elevado el tono del conflicto. A su entender, se trata de una reforma que añade presión al profesorado en lugar de apoyar su labor en los centros.
Entre las principales demandas, la Plataforma per l’Ensenyament ha vuelto a insistir en la bajada de ratios, en mejoras salariales y en condiciones laborales dignas para el profesorado. También ha reclamado recursos suficientes para atender la diversidad y garantizar una educación de calidad, así como la derogación de la ‘mal llamada’ ley de Libertad Educativa, a la que responsabilizan de un retroceso en la protección de la escuela pública.
Los sindicatos mayoritarios STEPV, UGT y CCOO mantienen sus críticas a la Conselleria de Educación porque, según denuncian, no se han producido avances ‘reales y significativos’ tras la convocatoria de la huelga. Siguen considerando ‘insuficiente’ el acuerdo retributivo alcanzado, ya que, a su juicio, no compensa la pérdida de poder adquisitivo acumulada por el profesorado.
También han advertido de que la mayoría de reivindicaciones presentadas en la mesa negociadora no se han firmado ‘porque no presentaban desarrollo, ni compromiso específico, ni una actuación profesional’. Esta falta de concreción ha reforzado el malestar en los claustros y ha llevado a la comunidad educativa a mantener viva la movilización en defensa de una escuela pública que consideran esencial para la cohesión social en la Comunitat Valenciana.











