Los incendios forestales que afectan estos días a La Vall d’Uixò (Castellón), la Sierra de Espadán y a zonas de Madrid, Toledo y Ávila cuentan con apoyo científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha aportado expertos para prever la evolución del viento y evaluar en detalle las áreas quemadas, con el fin de mejorar las decisiones durante la extinción.
Diego Intrigliolo es el representante del CSIC en el Centro de Coordinación Operativa (CECOPI) del incendio de Castellón y dirige además el Centro de Investigaciones sobre Desertificación, un centro mixto del CSIC, la Universitat de València y la Generalitat. Desde allí participa en las reuniones de coordinación y aporta, a demanda, información científica útil para orientar el trabajo de los mandos operativos.
El viento y el uso de medios aéreos
Intrigliolo forma parte del Grupo de Asesoramiento en Desastres y Emergencias (GADE), que el CSIC ha activado ante estos grandes incendios que están afectando a España. Su misión principal es ofrecer ‘apoyo científico-técnico en lo que hace referencia a las previsiones meteorológicas‘, especialmente sobre el viento, tanto en su velocidad como en su dirección.
El investigador subraya que el viento ‘es un factor importante’ en la propagación del fuego y también en las labores de extinción. La intensidad y el sentido del viento condicionan si pueden operar los hidroaviones y helicópteros, como ha sucedido en varios momentos del incendio de Castellón.
En este fuego se ha producido una ‘inversión térmica‘, un fenómeno que Intrigliolo afirma que ‘podemos predecir’. En esa situación, el humo queda acumulado cerca de la superficie y ‘no hay visibilidad suficiente para que los medios aéreos puedan trabajar’, explica.
Según detalla, en el incendio de Castellón la orografía complica aún más la situación. Las montañas y los valles hacen más difícil la extinción y, además, las condiciones meteorológicas incluyen largos periodos sin viento durante buena parte de la mañana y de la tarde. Esa ausencia favorece la formación de la inversión térmica y mantiene el humo pegado al terreno.
Con simulaciones numéricas, el equipo científico puede anticipar ‘cuándo se produce esa inversión térmica y cuándo se finaliza, en función de la velocidad del viento’. Esta información, añade Intrigliolo, ‘ayuda a predecir cómo puede avanzar el incendio y las recomendaciones sobre los sitios donde sería más oportuno’ actuar con los medios disponibles.
Evaluación detallada de las áreas quemadas
En el caso concreto del incendio que afecta a la Sierra de Espadán, en Castellón, Intrigliolo se centra en trasladar al CECOPI aquellas cuestiones científicas que pueden resultar útiles para las decisiones diarias. Lo hace a partir de ‘inputs científico-técnicos’ que elabora personal experto del CSIC y de otros institutos de investigación que colaboran de forma coordinada.
Además de las previsiones del viento, el equipo asesora en la evaluación de las áreas quemadas. Para ello utilizan ‘distintas fuentes de información, que incluyen tanto satélites como el uso de drones‘. Estas herramientas permiten, por ejemplo, actualizar de forma casi automática la posición del frente de llama.
El análisis de imágenes satelitales y de los vuelos de drones facilita conocer la progresión del incendio y las características de cada frente de fuego. Con esos datos se pueden identificar zonas más activas, áreas ya estabilizadas y sectores donde el avance del incendio resulta más probable.
Intrigliolo reivindica el papel de la ciencia en la gestión de los incendios forestales. Recuerda que ‘todo lo que es la extinción del incendio corre a cargo de las autoridades encargadas de ello’, pero insiste en que los expertos del CSIC aportan ‘información técnica para tomar las decisiones más adecuadas‘ en cada momento.
El Grupo de Asesoramiento en Desastres y Emergencias del CSIC ya se ha activado en otras emergencias recientes. Intrigliolo cita la dana de València de 2024, la erupción del volcán de La Palma o el incendio de Las Médulas (León) del año pasado, donde los investigadores trabajaron sobre el terreno para asesorar en cuestiones científicas.
En esta ocasión, hay 20 investigadores de distintos centros del CSIC movilizados para asesorar en estos incendios de manera coordinada. Intrigliolo describe que su presencia en el dispositivo se identifica con un chaleco en el que figuran las siglas del CSIC y el lema ‘asesoramiento en emergencias’, un recordatorio visible de que la ciencia también está presente en la primera línea de la lucha contra el fuego.









