La próxima cosecha de cereales en las comarcas interiores de Valencia y Castellón sufrirá una caída media de, al menos, el 50% respecto a su potencial productivo. La previsión, marcada por la escasez de lluvias y las altas temperaturas registradas en la segunda quincena de mayo, amenaza con agravar la situación del sector y trasladar nuevas tensiones a la cadena alimentaria.
La reducción de la producción llega en un contexto especialmente delicado para los agricultores. A la merma de cosecha se suma una escalada de los costes de producción y un descenso estimado del 15% en los precios en origen durante el último año. Esta combinación, según advierte AVA-ASAJA, hunde la rentabilidad del cultivo y pone en riesgo la continuidad de cientos de explotaciones.
Impacto directo en el cereal
El responsable de la sectorial de cereales de AVA-ASAJA, Antonio Miguel Álvaro, ha advertido de que «tenemos la mitad de la cebada que esperábamos en marzo, ya que el invierno fue fantástico pero en los meses de abril y mayo apenas ha llovido y encima ha hecho un calor excepcional para estas fechas».
Álvaro ha explicado que la cebada «ya está muy blanca, lista para recolectar, cuando lo habitual sería comenzar dentro de 20 o 25 días». Según ha señalado, el calor va a adelantar casi un mes la recogida, «con los perjuicios que ello supone para el correcto desarrollo de los granos».
En la comarca de Utiel-Requena y en el Valle de Ayora, la situación también es preocupante. El delegado de Camporrobles, Daniel Ponce, ha señalado que algunas zonas han sufrido pérdidas por la falta de agua, el calor y el frío registrado durante algunas noches, que ha provocado que el grano de la cebada se quede en ocasiones a medio hacer.
Ponce ha añadido que, aunque todavía es pronto para conocer el grado de afección en el trigo, «las perspectivas son igual de malas o peores».
Castellón también prevé pérdidas
En la provincia de Castellón, ganaderos de Els Ports que cultivan cereales destinados a alimentación animal también prevén una caída de la producción, aunque sitúan las pérdidas en torno al 40% respecto a la capacidad productiva del cultivo.
A los problemas climáticos se suma la superpoblación de fauna salvaje, con daños continuados provocados por conejos, jabalís, cabras montesas, corzos y ciervos en las explotaciones.
Reclamaciones para sostener el sector
Ante esta situación, AVA-ASAJA plantea a Agroseguro cambios en la regulación del seguro de cereales para que las coberturas por riesgo de sequía se adapten mejor a la realidad del cultivo. La organización advierte de que muchos agricultores pueden quedarse sin indemnizaciones suficientes para compensar buena parte de las pérdidas.
La entidad también insta al Ministerio de Agricultura a tener en cuenta los cereales de Valencia y Castellón en la rebaja de módulos de 2026.
Además, AVA-ASAJA reclama a la Unión Europea y al Gobierno español medidas para reducir los costes de producción, especialmente los fertilizantes, y revisar los acuerdos comerciales con países terceros. La organización defiende que las importaciones de cereales deben servir para complementar la producción europea, no para sustituirla y comprometer su rentabilidad.
La organización agraria también pide controlar la fauna salvaje y adoptar medidas de apoyo a los cultivos de secano o de interior, como cereales, olivar, frutos secos o viña, así como a las cabañas ganaderas. Según defienden desde la entidad, estas explotaciones ayudan a frenar el despoblamiento rural y actúan como cortafuegos naturales ante los incendios forestales.




