El Ayuntamiento de Almassora ha reconocido al médico Juan A. Casanova Claramonte como hijo predilecto del municipio y al historiador Primitiu Garcia i Pascual como hijo adoptivo en un acto institucional celebrado en la Casa de la Cultura. La ceremonia ha reunido a representantes de la esfera política, social y cultural de la localidad en una jornada marcada por la emoción, el agradecimiento y el orgullo colectivo.
La alcaldesa de Almassora, María Tormo, ha destacado la trayectoria de ambos homenajeados y su aportación al municipio, al subrayar que han dedicado su vida a cuidar de los vecinos y a preservar la historia local. Durante su intervención, ha puesto en valor que son las personas, con su esfuerzo, compromiso y vinculación con el pueblo, las que construyen la identidad de Almassora.
Reconocimiento a una vida dedicada a la medicina
En el caso de Juan Casanova, el consistorio ha querido distinguir décadas de ejercicio profesional marcadas por la cercanía y la vocación de servicio. La alcaldesa ha resaltado que su figura ha ido más allá de la labor médica, al convertirse para muchas generaciones de almassorins en un referente de confianza, consuelo y esperanza.
El homenajeado ha agradecido la distinción y ha asegurado que siempre ha considerado la medicina como la profesión más bonita del mundo. Además, ha señalado que su dedicación a la gente ha sido el motor de su vida y que este reconocimiento confirma que acertó al iniciar su actividad profesional en Almassora en los años ochenta.
La memoria local, también protagonista
Junto al reconocimiento al médico, el Ayuntamiento ha distinguido a Primitiu Garcia i Pascual con el título de hijo adoptivo por su labor en la investigación, conservación y difusión de la historia local. El consistorio ha destacado su contribución para que Almassora conozca mejor sus raíces y mantenga viva su memoria colectiva.
Durante su intervención, Primitiu Garcia ha agradecido la distinción y las muestras de afecto recibidas en los últimos meses. El historiador ha subrayado que su trayectoria de más de treinta años le reafirma en el camino recorrido y en la importancia de su trabajo para la sociedad almassorina.
En el transcurso del acto también ha recordado una reflexión del escritor Prudenci Bertrana sobre la necesidad de acercarse a las personas, trabajar junto a ellas y vivir como ellas viven para comprenderlas y amarlas, una idea que ha vinculado con su propia experiencia.
Una ceremonia cargada de simbolismo
La ceremonia se ha celebrado en una renovada Casa de la Cultura y ha contado con distintas interpretaciones musicales a cargo de un trío de cuerda en representación de la Escuela de Música Mestre Agut Manrique, además de una actuación de la Associació Cultural El Torrelló.
Con este acto, Almassora ha puesto rostro a dos perfiles muy distintos pero unidos por una misma huella en el municipio: la atención a las personas y la defensa del patrimonio histórico y sentimental del pueblo.








