L’Alcora ha vivido este domingo una de las jornadas más señaladas de sus Fiestas del Cristo con la conmemoración de los 325 años de devoción al Santísimo Cristo del Calvario. Vecinos, autoridades y representantes de las fiestas han participado en los actos religiosos y tradicionales del día grande del municipio.
La celebración ha reunido algunos de los momentos más solemnes del programa festivo. La jornada ha comenzado por la mañana con el anuncio de la festividad mediante el disparo de carcasas, el volteo general de campanas y la tradicional diana del dolçainer de la villa.
Por la tarde, la iglesia parroquial ha acogido la eucaristía solemne en honor al Santísimo Cristo del Calvario. La Escuela de Música Vicente Serrano Gil ha acompañado musicalmente la ceremonia.
325 años desde la primera procesión






















Tras la eucaristía, l’Alcora ha celebrado la tradicional ofrenda floral. Posteriormente, la imagen del Cristo ha recorrido las calles desde la iglesia parroquial hasta el ermitorio del Calvario en una multitudinaria procesión.
La edición de este año ha adquirido un carácter especial por el 325 aniversario de la primera procesión, que los historiadores sitúan en 1701. El cronista oficial de l’Alcora y académico de número de la Academia Valenciana de Cronistas Oficiales, José Manuel Puchol, recuerda que en 2001 ya se conmemoró de forma solemne el tercer centenario.
Los orígenes de esta devoción también están vinculados a una conocida leyenda local de finales del siglo XVII. Según la tradición, dos peregrinos vestidos con el hábito de San Roque llegaron a l’Alcora y solicitaron alojamiento en casa de Cristóbal Gascó y Vicenta Paús, situada en la actual Costera de l’Advocat.
A la mañana siguiente, los huéspedes no respondieron desde la habitación en la que habían pasado la noche. Cuando las autoridades pudieron acceder al cuarto, los peregrinos habían desaparecido. En su lugar encontraron una talla de Cristo clavado sobre una gran cruz de madera y un pergamino con la inscripción «Vengo a morar con vosotros».
El relato señala que este episodio causó una fuerte conmoción entre los vecinos y dio origen a la construcción de un ermitorio en el montículo situado a los pies del monte de San Cristóbal. Las obras finalizaron en 1698, según recoge el cronista oficial.
El alcalde destaca una tradición transmitida durante generaciones
El alcalde de l’Alcora, Samuel Falomir, ha destacado el valor histórico y sentimental que mantiene la celebración. «Este 325 aniversario nos recuerda la fuerza de una tradición que ha pasado de generación en generación y que continúa formando parte de lo que somos como pueblo. El Día del Cristo nos une alrededor de una devoción, una historia y unos sentimientos compartidos que siguen plenamente vivos después de más de tres siglos», ha señalado.
La procesión ha contado también con la participación de la reina y las damas de las fiestas, autoridades y diferentes entidades locales. El recorrido hasta el Calvario ha vuelto a concentrar uno de los momentos de mayor participación popular de las celebraciones.
La jornada ha incorporado además una de las principales novedades de estas fiestas: la recuperación del tradicional castillo de fuegos artificiales. L’Alcora no celebraba este espectáculo vinculado al Día del Cristo desde 2013.
Los actos del día grande han concluido a medianoche con la XXXVIII Serenata al Cristo del Calvario, protagonizada por la Rondalla l’Alcalatén, que ha cerrado la jornada festiva y religiosa.









