La Guardia Civil de Castellón ha desarticulado un grupo criminal asentado en Roquetas de Mar (Almería) que habría estafado más de 85.000 euros a varias empresas mediante la manipulación de facturas. La operación ha concluido con la detención de seis personas, sospechosas de delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.
La investigación, desarrollada por el Equipo de la Comandancia de Castellón dentro de la operación ‘Spogmey’, ha permitido identificar a cinco hombres y una mujer, de entre 34 y 44 años, presuntamente vinculados con la trama. Según la Guardia Civil, estos sospechosos han mantenido una actividad delictiva continuada dirigida a obtener beneficios económicos engañando a empresas que mantenían relaciones comerciales legítimas.
Los agentes han determinado que el grupo operaba desde Roquetas de Mar y utilizaba una modalidad de fraude informático conocida como ‘Man in the Middle’. Esta técnica consiste en interceptar las comunicaciones entre dos partes que creen estar tratando directamente entre sí, para manipular la información intercambiada sin que ninguna de ellas lo perciba.
En este caso, los presuntos estafadores obtenían facturas comerciales emitidas en operaciones reales entre empresas. Después, modificaban los números de cuenta bancaria que figuraban en esos documentos, de forma que el pago terminaba en cuentas controladas por la organización en lugar de en las de los proveedores legítimos.
Así, cuando las empresas destinatarias abonaban los importes pendientes, ordenaban transferencias aparentemente normales, sin sospechar que el dinero no llegaba al proveedor con el que trabajaban habitualmente. La apariencia legítima de las facturas y el uso de relaciones comerciales preexistentes han dificultado que las víctimas detectaran el engaño antes de realizar los pagos.
Las pesquisas han permitido a la Guardia Civil reconstruir el método utilizado y seguir el rastro del dinero hasta los supuestos responsables. De esta manera, los investigadores han logrado vincular a los seis detenidos con la actividad delictiva y con el circuito económico generado por las transferencias fraudulentas.
Recomendaciones para evitar este tipo de estafas
Ante este tipo de fraudes, la Guardia Civil ha recordado la necesidad de extremar las precauciones cuando un proveedor comunique un cambio en sus datos bancarios para recibir pagos. Subraya que un simple trámite administrativo puede esconder una maniobra delictiva si no se comprueba adecuadamente.
Para reducir el riesgo, el cuerpo de seguridad recomienda verificar cualquier modificación de la cuenta bancaria mediante una llamada telefónica al contacto habitual del proveedor. Esa llamada debe hacerse a un número ya conocido y contrastado, no al que figure en un posible correo fraudulento.
También aconseja revisar con atención las direcciones de correo electrónico desde las que llegan las facturas o las solicitudes de cambio de cuenta. Una mínima variación en el dominio o en la escritura de la dirección puede indicar un intento de suplantación.
Además, la Guardia Civil insta a las empresas a establecer procedimientos internos específicos para comprobar los datos de pago antes de autorizar transferencias, sobre todo cuando se trate de cantidades elevadas o se haya pedido modificar la cuenta receptora.
En caso de sospecha o de confirmar que se ha realizado un pago a una cuenta fraudulenta, la recomendación es contactar de inmediato con la entidad bancaria para intentar bloquear la operación o rastrear los fondos. Asimismo, pide presentar sin demora la correspondiente denuncia ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, lo que facilita la reacción rápida de los investigadores y aumenta las posibilidades de recuperar el dinero estafado.




