La magistrada y presidenta de la Audiencia Provincial de Castellón, Sofía Díaz, ha relatado ante el juez que lleva 30 años sufriendo un calvario de hostigamiento, amenazas y difamaciones por el llamado bulo del Bar España, que la ha convertido en redes sociales en un supuesto monstruo responsable, según ha explicado, de los peores delitos del Código Penal.
Díaz ha declarado en la tercera sesión del juicio por injurias y calumnias que se sigue contra seis acusados por difundir en redes sociales una supuesta red de pederastia vinculada al Bar España. Según ha indicado, estas personas habrían compartido durante años acusaciones falsas que la señalaban a ella y a diversos políticos como responsables de numerosos delitos inexistentes.
Una vista marcada por los retrasos
La sesión de este lunes ha vuelto a sufrir importantes retrasos. Una de las acusadas, Pilar Baselga, ha comparecido por videoconferencia con una hora de demora, pocos minutos después de que el juez hubiera planteado dictar una orden de búsqueda, captura e ingreso en prisión por su incomparecencia.
Este nuevo retraso se ha sumado al de la primera jornada, cuando un fallo informático aplazó dos horas el inicio del juicio, y al de la segunda, en la que otro de los acusados llegó una hora y media tarde tras alegar problemas con los trenes. Estos incidentes han obligado a reprogramar la declaración de numerosos testigos y víctimas citados.
Durante aproximadamente tres horas, Díaz ha detallado ante el tribunal cómo se inició esta situación, que se remonta a 1997, cuando era jueza en Vinaròs. Allí acudió Reinaldo Colás, considerado el origen del bulo, para denunciar supuestos abusos sexuales contra sus dos hijas menores, de 3 y 5 años, por parte de la pareja de su exmujer.
La investigación no acreditó esos abusos y la causa terminó archivada. A partir de entonces, ha explicado la magistrada, empezaron a aparecer noticias que ha calificado de calumniosas sobre ella y se inició, en sus palabras, un calvario alimentado primero por las informaciones falsas difundidas por Colás y más tarde por los ahora acusados.
Según su relato, Colás llegó incluso a relacionarla con una supuesta red de pederastia vinculada al caso Alcàsser. Ha descrito a este hombre como misógino y alcohólico, términos que ha utilizado ella misma durante su declaración.
Díaz ha asegurado que, a raíz de esas publicaciones, en internet se la ha situado de forma reiterada como implicada en múltiples asesinatos. ‘He estado en todos los asesinatos de la Comunitat Valenciana’, ha afirmado, y ha recordado que incluso la llegaron a acusar del homicidio de un empresario y de un caso de violencia de género en el que asesinaron a una mujer y a su hijo.
Impacto en su vida personal y profesional
La magistrada ha explicado que este hostigamiento ha condicionado por completo su vida laboral y personal. Ha contado que ha sentido miedo durante años y que ha evitado aparecer en fotografías o actos públicos para no facilitar nuevas campañas en su contra.
Ese temor la ha llevado, según ha dicho, a solicitar varios traslados a distintas sedes judiciales. Sin embargo, cada cambio de destino provocaba, en su opinión, una reactivación de los ataques por parte de los acusados, que volvían a lanzar nuevas acusaciones ‘a diestro y siniestro’.
Díaz ha señalado directamente a tres de los acusados, detrás de los perfiles ‘Técnico preocupado’, ‘Las cloacas del sistema’ y el usuario identificado como Juan L. Estos perfiles habrían difundido durante años, con miles de visualizaciones, vídeos, contenidos en páginas web y artículos de corte pseudoperiodístico en los que se la acusaba de delitos gravísimos y se la amenazaba de muerte.
Según ha lamentado, ese material sigue circulando: ‘Se siguen compartiendo a día de hoy, es incontrolable’. Ha insistido en que, a su juicio, los acusados actuaron ‘todos coordinados’ y ha recordado un episodio concreto ocurrido a las puertas de la Ciudad de la Justicia de Castellón.
En esa acción, tres de los acusados la habrían señalado públicamente como pederasta, lo que le provocó una crisis de ansiedad. Para la magistrada, este tipo de escraches han sido uno de los momentos más duros de estos años.
Díaz ha afirmado que el hostigamiento no ha cesado y que se le ha ‘humillado de todas las maneras posibles’. Ha asegurado que todo ello ha dañado de forma muy grave su reputación personal y profesional y le ha generado un miedo constante que arrastra desde hace décadas.
‘Me han robado mi privacidad’, ha declarado. Ha explicado que, en la red, siente que todo el mundo la conoce solo por ‘los delitos más graves del Código Penal’. Además, ha subrayado que los acusados han dejado, a su juicio, una ‘huella digital‘ que la perseguirá de manera indefinida, incluso después de su muerte.
Tras la declaración de Díaz, la sesión se ha suspendido para la pausa de la comida. El juicio está previsto que continúe esta tarde con las comparecencias de otras personas que se consideran víctimas de estas acusaciones, entre ellas el expresident de la Generalitat Francisco Camps y la exvicepresidenta del Consell Mónica Oltra.




