La Comunitat Valenciana ha vuelto a sufrir el impacto de una dana con Adam, un episodio de lluvias torrenciales que ha dejado al menos dos fallecidos en Barcelona y Valencia y acumulados de más de 700 litros por metro cuadrado en algunos puntos del litoral mediterráneo, aunque sin alcanzar la devastación de otras catástrofes históricas en la región.
La dana Adam se ha sumado a una larga lista de temporales que han golpeado con fuerza el este peninsular. Cataluña, la Comunitat Valenciana, Murcia, parte de Andalucía y las Islas Baleares han registrado en distintas épocas episodios de lluvias extremas que han causado graves daños materiales y numerosas víctimas mortales.
En la Comunitat Valenciana, una de las zonas más expuestas a este tipo de fenómenos, Adam ha descargado lluvia muy intensa y continuada. Sin embargo, los datos y el balance de daños la sitúan todavía lejos de los episodios más trágicos sufridos por el territorio en el último siglo.
La mayor tragedia reciente: la dana de Valencia de 2024
El episodio más grave de lluvias torrenciales en el litoral mediterráneo en las últimas décadas ha sido la dana de Valencia de 2024. Aquel temporal desbordó el barranco de El Poyo y provocó inundaciones masivas en numerosos municipios del área metropolitana.
El 29 de octubre de 2024, las lluvias anegaron localidades como Torrent, Picanya, Paiporta, Benetússer, Sedaví, Massanassa y Catarroja, entre otras. Las aguas arrasaron calles, viviendas y comercios y se cobraron la vida de 233 personas solo en la provincia de Valencia.
El impacto sobre las infraestructuras fue enorme. La dana obligó a suspender múltiples servicios de tren y autobús y a desviar vuelos. Durante horas, e incluso días en algunos puntos, la Comunitat Valenciana quedó prácticamente incomunicada, con amplias zonas aisladas y graves daños en carreteras y líneas ferroviarias.
El temporal también afectó a otros territorios. En Castilla-La Mancha murieron siete personas, seis de ellas en Letur (Albacete) y una en Mira (Cuenca). Además, se registró una víctima mortal más en Andalucía, lo que elevó aún más el balance de fallecidos asociado a este episodio extremo.
Grandes riadas históricas en Valencia
Más allá de la dana de 2024, la Comunitat Valenciana ya había sufrido otras inundaciones catastróficas por lluvias torrenciales. Dos de ellas marcaron profundamente la historia reciente de València y su entorno.
El 13 de octubre de 1957, el río Turia se desbordó a su paso por la capital. Más de ochenta personas murieron y unas 1.700 viviendas quedaron destruidas. Aquella riada cambió para siempre el urbanismo de la ciudad.
Tras la catástrofe, las autoridades proyectaron un nuevo cauce para el Turia con un objetivo claro. Se buscaba evitar que una riada similar volviera a atravesar el centro urbano y provocara de nuevo un balance tan dramático de víctimas y daños.
Otra fecha clave es el 20 de octubre de 1982. Aquel día, las lluvias torrenciales alcanzaron alrededor de mil litros por metro cuadrado en 24 horas en la cuenca del Júcar. La intensidad de las precipitaciones provocó la rotura de la presa de Tous, en la provincia de Valencia.
La rotura de la infraestructura desencadenó inundaciones gravísimas en toda la cuenca del río Júcar, que se desbordó. Murieron 38 personas, unas cien mil fueron evacuadas y los daños materiales se valoraron en miles de millones de pesetas.
La magnitud del desastre impulsó una respuesta estructural. Se ha construido una nueva presa de Tous, inaugurada en 1996, dentro de un plan general de defensa frente a inundaciones del río Júcar. El objetivo ha sido reducir el riesgo de riadas de esa dimensión.
La Safor y la Marina Alta, focos de lluvias extremas
Las comarcas de La Safor (Valencia) y la Marina Alta (Alicante), que también se han visto muy afectadas por Adam, ya arrastran un largo historial de episodios extremos de lluvia. Uno de los más destacados se registró en noviembre de 1987.
Entonces, la localidad de Oliva llegó a acumular 817 litros por metro cuadrado en solo 24 horas. En Gandia se recogieron 720 litros, la mayor parte durante la mañana. Estas cifras sitúan aquel episodio entre los de mayor intensidad pluviómetrica en la zona.
Las lluvias de 1987 provocaron el desbordamiento de los ríos Júcar y Segura y causaron daños muy cuantiosos. Los perjuicios se valoraron en 80.000 millones de pesetas, equivalentes a más de 480 millones de euros.
En cuanto al balance humano, murieron dos personas en la Marina Alta alicantina. Una de las víctimas fue una mujer cuyo coche quedó atrapado por la tromba de agua en la zona de Pedreguer. La otra era un ciudadano alemán cuyo vehículo fue arrastrado y apareció entre El Verger y Ondara.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), La Safor y la Marina Alta son áreas especialmente propensas a las precipitaciones torrenciales. Su ubicación junto al Mediterráneo, la entrada de vientos húmedos de levante y gregal y la presencia de relieve montañoso favorecen estos temporales de gran intensidad.
Un estudio publicado en mayo de 2002 por la Universidad de Alicante ya señalaba esta vulnerabilidad. El trabajo indicaba que las comarcas de La Safor y la Marina Alta concentran el 35 % de los episodios de lluvia más elevados de la Comunidad Valencia.
Otros episodios graves de inundaciones
Además de los grandes hitos de 1957, 1982, 1987 y 2024, la Comunitat Valenciana ha registrado otros temporales de fuerte impacto. Algunos han afectado de forma especial a la provincia de Alicante y a municipios de Castellón.
El 30 de septiembre de 1997, dos trombas de agua descargaron 300 litros por metro cuadrado en cuatro horas en la ciudad de Alicante. El aguacero dejó cinco muertos. La ciudad perdió el suministro eléctrico y quedó aislada por carretera, ferrocarril y aeropuerto.
Otro episodio trágico llegó el 20 de noviembre de 2011 en la provincia de Castellón. Cinco vecinos de Onda, cuatro de ellos de una misma familia, murieron cuando el agua arrastró los coches en los que viajaban debido a las fuertes lluvias.
Más recientemente, entre los días 5 y 6 de noviembre de 2020, las lluvias torrenciales volvieron a castigar la Ribera Sur y la provincia de Valencia. Se registraron acumulados extraordinarios, con 499 litros por metro cuadrado en Sueca, 438 en Alzira, 428 en Benifaió y 413 en Almussafes.
Este temporal provocó inundaciones en bajos y garajes, además de cortes en una veintena de carreteras y líneas ferroviarias. También causó cuantiosos daños materiales en viviendas, comercios y explotaciones agrícolas.
La sucesión de estos episodios extremos refuerza la percepción de vulnerabilidad del litoral mediterráneo frente a las danas. En la Comunitat Valenciana, cada nuevo temporal reaviva el recuerdo de las grandes riadas históricas y la necesidad de mantener y mejorar las infraestructuras de prevención y protección frente a inundaciones.



