El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha reivindicado este jueves el Tribunal de las Aguas como legado vivo de la Comunitat Valenciana y referente mundial de buena gobernanza, convivencia y resolución pacífica de conflictos vinculados al agua.
Durante el acto en el que ha recibido la blusa de síndico de honor del Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia y una medalla de plata conmemorativa, Pérez Llorca ha subrayado la relevancia histórica y presente de esta institución centenaria que se reúne cada semana en la puerta de los Apóstoles de la Catedral de València.
Según ha destacado, el Tribunal constituye una ‘parte viva del legado de la Comunitat Valenciana’ y representa ‘un referente universal de gobernanza, convivencia y resolución pacífica de conflictos’, además de ser ‘un símbolo de identidad valenciana‘ que refuerza el arraigo a la tierra y a la huerta.
El jefe del Consell ha insistido en que la institución se ha mantenido activa a lo largo de los siglos y ‘es ejemplo de gestión compartida de un recurso tan escaso como fundamental que ha permitido prosperar a la Comunitat Valenciana’, en alusión al agua destinada al regadío tradicional.
Institución milenaria y patrimonio de la humanidad
El Tribunal de las Aguas de Valencia está considerado la institución de justicia en funcionamiento más antigua de Europa, ya que mantiene su actividad de forma ininterrumpida y conserva un procedimiento oral, directo y rápido para resolver los conflictos entre regantes.
Su función principal es dirimir las discrepancias que puedan surgir entre los usuarios de las acequias de la Vega de Valencia y garantizar el correcto aprovechamiento de los recursos hídricos en los sistemas de riego de la huerta, un territorio agrícola que ha sustentado durante siglos la economía y la alimentación del área metropolitana de València.
La institución ha sido reconocida internacionalmente. En 2009 la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, al considerar que su modelo de justicia consuetudinaria y su estructura sencilla representan un ejemplo singular de gestión democrática del agua.
El Tribunal está integrado por los síndicos de las ocho acequias históricas de la huerta valenciana: Quart, Xirivella, Benàger-Faitanar, Mislata, Favara, Tormos, Mestalla, Rascanya y Rovella, elegidos por las respectivas comunidades de regantes.
Cada síndico defiende los intereses de su comunidad ante el resto y participa en la toma de decisiones sobre los conflictos planteados. Las resoluciones se adoptan en público y de forma inmediata, lo que refuerza la confianza de los agricultores en este mecanismo de justicia tradicional.
Para la ciudadanía valenciana, el mantenimiento del Tribunal de las Aguas supone la continuidad de una forma de organización comunitaria en torno al agua de riego. También consolida un modelo de cooperación entre agricultores que ha permitido aprovechar al máximo un recurso limitado y esencial para el desarrollo de la huerta de Valencia.







