La Guardia Civil ha desarticulado en la provincia de Castellón una presunta red dedicada al tráfico de reptiles protegidos, con tres personas detenidas y 209 animales intervenidos, de los cuales 110 están incluidos en distintos grados de protección del convenio CITES.
Entre los ejemplares incautados destaca una iguana endémica de las islas Fiyi. Este animal está catalogado en peligro de extinción, por lo que su captura, comercio y tenencia están sometidos a controles muy estrictos. Su hallazgo refuerza, según la investigación, la gravedad del tráfico que se venía realizando desde la provincia.
La operación ha incluido dos registros en las localidades castellonenses de Jérica y Sot de Ferrer. En estos inmuebles, los agentes han localizado tanto los reptiles como diverso material vinculado a su cría, custodia y transporte. Los investigadores consideran que estas ubicaciones funcionaban como centros de recepción y distribución de los animales.
Los detenidos son dos hombres de 48 y 51 años y una mujer de 37. Los tres gestionaban una empresa dedicada al envío de animales que, según las pesquisas, se habría utilizado también para actividades ilícitas relacionadas con reptiles protegidos. Esta cobertura legal habría facilitado mover ejemplares con apariencia de comercio autorizado.
Según sostiene la investigación, el grupo obtenía los reptiles a través de contactos en distintos países de América, África y Asia. A partir de ahí, los introducía en su circuito de cría y comercio. Además, habría iniciado la cría clandestina de algunos ejemplares sin comunicarlo a la autoridad administrativa competente, un requisito obligatorio en el caso de especies incluidas en CITES.
Durante los registros, la Guardia Civil ha localizado varias incubadoras, recipientes específicos para el transporte de animales y diversos terrarios. Estos elementos indican, según los agentes, una estructura estable preparada para mantener y reproducir reptiles de forma continuada. Los investigadores analizan ahora si se trataba de un sistema organizado de producción para alimentar el mercado ilegal.
La operación también ha destapado un posible canal de venta fuera de España. Los agentes investigan el traslado de ejemplares a distintas ferias europeas para su comercialización. Estas citas suelen congregar a aficionados y comerciantes, por lo que, de confirmarse, la red habría aprovechado estos eventos para dar salida a los animales intervenidos.
Armas y delitos imputados
Además de los reptiles, la Guardia Civil ha intervenido cuatro pistolas sin licencia, cerca de 200 cartuchos de arma corta, un rifle de aire comprimido, una táser, una defensa extensible, varios dispositivos electrónicos y diversa documentación. Este material refuerza la hipótesis de una organización con capacidad logística amplia y recursos para proteger su actividad.
Los tres detenidos están investigados por los delitos de pertenencia a organización criminal, contra la fauna, contrabando, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas. La acumulación de cargos refleja, según las fuentes del operativo, que no se trataría de un tráfico puntual, sino de una actividad continuada en el tiempo con posible ánimo de lucro elevado.
La investigación la han desarrollado agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de Valencia y Castellón, con la participación de personal del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La intervención de este departamento ha permitido verificar el grado de protección de las especies y el encaje de los hallazgos en la normativa CITES.
Las diligencias han sido entregadas en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Segorbe número 1. El procedimiento judicial continúa abierto para determinar el alcance completo de la actividad, cuantificar el posible volumen económico del negocio ilícito e identificar otros implicados o compradores finales de los reptiles intervenidos.




