Empieza la temporada de setas en Castellón: lo que debes saber antes de salir al monte

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Los pinares del interior vuelven a atraer a aficionados en otoño, pero la cantidad que se puede recoger, los cotos y la identificación de las especies obligan a seguir unas reglas

Las primeras lluvias después del verano y el descenso progresivo de las temperaturas activan cada otoño una tradición muy arraigada en el interior de Castellón. Cestas, botas y navajas regresan a los montes con la esperanza de encontrar uno de los productos más buscados de la temporada: las setas.

La provincia reúne grandes extensiones de pinar y áreas montañosas donde la micología forma parte de la cultura gastronómica. La propia promoción turística provincial destaca la abundancia de setas en los pinares castellonenses y su presencia en recetas tradicionales como los tombets o la paella de montaña.

Pero salir al monte no significa poder recoger cualquier cantidad ni hacerlo de cualquier manera.

Penyagolosa, uno de los territorios ligados a las setas

El entorno del Penyagolosa es uno de los grandes espacios forestales de la provincia. Desde Vistabella del Maestrat se extienden pinares a más de 1.300 metros de altitud que la propia Diputación identifica como especialmente vinculados a la aparición de setas durante el otoño.

Vistabella tiene además una larga relación gastronómica con estos productos. Entre las especies asociadas al municipio aparecen el rovellón, el boletus edulis y la seta de cardo, junto a otros productos del territorio como la trufa.

La presencia de una especie un año no garantiza, sin embargo, una buena temporada al siguiente. La aparición de setas depende de factores como las lluvias, la humedad acumulada y las temperaturas.

Els Ports y el Maestrat miran también al bosque

La cultura micológica se extiende por buena parte del norte e interior provincial. Els Ports ha celebrado durante años jornadas gastronómicas dedicadas precisamente a las setas, las carnes y los productos de otoño, con variedades como rovellones, setas de cardo, ceps y otras especies presentes en sus bosques y campos.

El Alt Maestrat, las zonas próximas a Penyagolosa y otros sectores montañosos reúnen igualmente condiciones forestales que explican esta tradición. Eso no significa que cualquier monte sea de libre recolección.

Antes de empezar conviene observar siempre la señalización y comprobar si el terreno forma parte de un coto micológico o si existe alguna regulación municipal o específica del espacio natural.

¿Cuántas setas puede recoger una persona?

La normativa autonómica establece como referencia para el consumo propio un máximo de seis kilos de setas y otros hongos por persona y día sin necesidad de autorización expresa de la Administración forestal. Los productos obtenidos de esta forma no pueden destinarse a la venta.

Sin embargo, esa regla general no elimina otras restricciones. La Generalitat advierte de que pueden existir ordenanzas municipales y que los espacios naturales protegidos pueden estar sometidos a medidas específicas más estrictas. Además, los cotos micológicos deben estar señalizados y no permiten recoger setas sin la correspondiente autorización.

Por eso resulta importante comprobar las condiciones concretas del lugar elegido antes de desplazarse.

Ni rastrillos ni remover el suelo

La forma de recoger una seta importa tanto como la cantidad. La Generalitat establece que no se debe remover el suelo ni alterar la capa vegetal para localizar ejemplares y prohíbe llevar herramientas destinadas a levantar indiscriminadamente el mantillo.

Para las setas se establece el corte por la base mediante una navaja o instrumento similar con una hoja que no supere los once centímetros, procurando dejar el micelio en el terreno. El transporte debe hacerse en recipientes que permitan la dispersión de las esporas, como las tradicionales cestas de mimbre o de otros materiales naturales.

También está prohibida la recolección nocturna y debe evitarse circular o estacionar fuera de las pistas forestales.

La regla más importante está en la cesta

Encontrar una seta no significa que sea comestible. La recomendación oficial es sencilla: recoger únicamente especies conocidas y dejar el ejemplar donde está cuando exista cualquier duda sobre su identificación. También se desaconseja recolectar ejemplares demasiado jóvenes, porque pueden resultar más difíciles de reconocer.

Las aplicaciones móviles y las fotografías de internet pueden servir como orientación, pero no deberían utilizarse como única garantía para decidir si una seta puede consumirse.

Las especies tóxicas cumplen además una función en el ecosistema, por lo que tampoco deben arrancarse o destruirse simplemente por no ser comestibles.

Salir a por setas también es salir al monte

La temporada micológica sirve como excusa para redescubrir buena parte del interior de Castellón, pero el bosque no es únicamente un lugar de recolección.

En espacios protegidos como la Sierra de Espadán, la Generalitat recuerda la necesidad de permanecer en los senderos, evitar ruidos innecesarios, respetar la fauna y la vegetación y no dejar residuos.

El otoño apenas acaba de comenzar y todavía serán la lluvia y las temperaturas de las próximas semanas las que determinen cómo evoluciona la temporada. Lo que no cambia de un año para otro son las normas básicas: conocer el terreno, comprobar si existen restricciones, recoger únicamente lo permitido y no llevarse nunca a casa una seta cuya identificación genere dudas.