Un hermano de Anglés, condenado a 17 años por secuestrar y torturar a un hombre en València

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La Audiencia de Valencia ha condenado a Joaquín Martins, hermano de Antonio Anglés, y a otros cinco acusados a penas de hasta 17 años y 9 meses de prisión por secuestrar y torturar a un hombre en 2021 para exigirle dinero.

La Audiencia de Valencia ha condenado a Joaquín Martins, conocido como ‘el Mauri’ y hermano de Antonio Anglés, y a otros cinco acusados a penas que alcanzan los 17 años y 9 meses de prisión por secuestrar y torturar a un hombre en 2021 en la provincia de Valencia para exigirle dinero.

Según la sentencia, los seis condenados también deberán indemnizar a la víctima con 10.000 euros por las lesiones y el daño moral, con 393 euros por los objetos y el dinero robados y con 240 euros por los objetos destruidos, de acuerdo con la información facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).

Los ahora condenados fueron detenidos en 2023 en los municipios de Paterna, Alfafar y Albal. En ese momento se les atribuyeron delitos de detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia, daños, pertenencia a grupo criminal, robo de vehículo a motor, falsedad documental, hurto y uso de vehículo a motor.

Perfil de los implicados y antecedentes

Entre los procesados figura Joaquín Martins, ‘el Mauri’, uno de los hermanos de Antonio Anglés. Este acusado se cambió el apellido después de que Anglés fuera considerado autor, junto a Miguel Ricart, de los asesinatos de las tres niñas de Alcàsser hace 30 años. Antonio Anglés huyó entonces y nunca ha sido detenido.

La Audiencia ha declarado probado que las seis personas condenadas se coordinaron, junto con terceras personas no identificadas, para capturar a la víctima, identificada como Francisco. Planificaron la forma de retenerlo, los seguimientos previos, el uso de violencia e intimidación para someter su voluntad y los medios y vehículos necesarios.

El tribunal detalla que todos se repartieron las tareas, aunque la sentencia no precisa qué función asumió cada uno. Los acusados actuaron siempre enmascarados y con guantes, lo que impidió recoger vestigios biológicos u otras pruebas que permitieran distinguir la actuación individual de cada uno.

Varios días antes del secuestro, los condenados siguieron a la víctima y estudiaron sus movimientos. Así determinaron la ruta más favorable para abordar a Francisco sin asumir grandes riesgos, el lugar del secuestro, el punto donde pensaban retenerlo, los tiempos que iban a emplear y los vehículos que iban a usar.

El secuestro y las torturas

En la tarde del 29 de noviembre de 2021, el grupo abordó a la víctima utilizando dos furgonetas. Todos iban vestidos con ropas oscuras, pasamontañas y guantes. Empuñaban dos armas de fuego que no han sido recuperadas.

Le obligaron a salir de su vehículo por la fuerza, le golpearon por todo el cuerpo y lo empujaron a una de las furgonetas. Desde allí lo trasladaron a una nave industrial de Catarroja, en la provincia de Valencia.

Una vez en la nave, los procesados dejaron a la víctima completamente desnuda. Después le propinaron golpes continuos y lo amenazaron mientras le exigían la entrega de 200.000 euros como condición para dejarlo en libertad. Ante las negativas de Francisco y su insistencia en que no disponía de esa cantidad, fueron rebajando la suma reclamada.

Durante el cautiverio, los condenados incrementaron la violencia. Le golpearon con unas cadenas, usándolas como latigazos. Con unas tenazas le hicieron un corte en un dedo de la mano y otro en una oreja. Además, le clavaron una navaja en uno de los muslos.

En un momento de la agresión, la víctima llegó a un estado de semiinconsciencia. Aprovechando esa situación, los agresores le quemaron el cuerpo con brasas y le arrojaron un líquido para comprobar si reaccionaba.

Finalmente, cuando se convencieron de que no iban a obtener el dinero que reclamaban, decidieron poner fin al secuestro. A las 21.37 horas de ese mismo día dejaron a Francisco maniatado y desnudo en la carretera de Santa Ana, en el término municipal de Paiporta, donde fue localizado.

Las lesiones que sufrió precisaron una primera asistencia facultativa, además de tratamiento quirúrgico y médico posterior. El informe médico recoge que las heridas tardaron en curar 17 días. De ellos, 15 supusieron un perjuicio personal particular por pérdida de calidad de vida básica y 2 días un perjuicio personal particular por pérdida de calidad de vida moderado.

Tras abandonar a la víctima, los procesados dejaron el vehículo de Francisco y las dos furgonetas usadas para el secuestro en distintos municipios del área metropolitana de València, con el objetivo de dificultar la investigación.

Detalle de las penas impuestas

La Audiencia de Valencia ha condenado a seis personas como autoras de un delito de detención ilegal, penado con 4 años de prisión. A esa condena se suman 5 años por un delito de lesiones, 2 años por amenazas, 5 años por robo con violencia y 1 año y 9 meses por daños.

Además de las penas de cárcel, el tribunal impone a los condenados la prohibición de acercarse a menos de 1.000 metros de la víctima, de su domicilio, su lugar de trabajo o cualquier espacio que frecuente. También les prohíbe comunicarse con ella por cualquier medio durante un periodo de 5 años superior a la pena de prisión que se les ha impuesto.

La sentencia también condena a otra persona a seis meses de prisión por un delito de receptación relacionado con estos hechos. Al mismo tiempo, absuelve a todos los acusados del delito de pertenencia a grupo criminal que inicialmente se les atribuía.