El Rototom Sunsplash ha cerrado su trigésimo primera edición en Benicàssim (Castellón) con 169.000 asistentes en una semana, llegados de casi un centenar de países, que han disfrutado de conciertos, actividades culturales y propuestas de concienciación social y ambiental.
Así lo ha explicado el director del festival, Filippo Giunta, en el balance oficial difundido tras la clausura del certamen este sábado. La edición de 2026 ha arrancado el pasado 16 de agosto con una inédita ‘Welcome Party’ y ha mantenido actividad diaria hasta su cierre.
Giunta ha subrayado que, en un momento que ha definido como ‘complejo para el sector de la música en directo en Europa, marcado por la incertidumbre económica que ha impactado en cifras de asistencia’, el Rototom ha confirmado ‘la lealtad incondicional de su público‘.
En total, el festival ha registrado 169.000 personas en seis días, más la fiesta de bienvenida, con una media de más de 26.000 asistentes diarios. Según la organización, se trata de una cifra similar por jornada a la edición de 2025 e incluye unos 13.000 menores de 13 años y 7.100 mayores de 65.
Participación internacional y pensamiento crítico
El Rototom ha reunido visitantes de casi cien países de los cinco continentes. Entre los principales mercados destacan España, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido. También han acudido personas de Kenia, Ruanda, Corea del Sur, Martinica, Trinidad y Tobago, Venezuela, Camboya o Tailandia, lo que refuerza su perfil de festival internacional.
El pensamiento crítico y el activismo social y ambiental han vuelto a ser la columna vertebral del encuentro. El Foro Social del Rototom, coordinado por la Fundación Exodus, ha registrado un ‘éxito rotundo de público’ con más de 1.100 asistentes en sus cuatro jornadas de debate, según la organización.
En este espacio se han abordado asuntos como la emergencia climática, con la participación de la activista india Vandana Shiva, o la crisis de la vivienda. Además, se han planteado propuestas para combatir el lenguaje racista con colectivos afrodescendientes como ‘Top Manta’ o ‘Afrodiccionario’.
La organización ha trasladado parte del ambiente del festival y de su cartel de 2026 a la población reclusa de la provincia. También ha impulsado una campaña de apoyo a proyectos sociales sufragada con las aportaciones del público que se ha beneficiado de los abonos inclusivos.
Vanguardia verde y horarios adaptados al calor
El Rototom Sunsplash ha reforzado su estrategia de sostenibilidad ambiental. Este año ha instalado 54 puntos de agua potable entre la zona de acampada y el recinto principal. Según sus cálculos, esta medida ha permitido evitar la emisión de unas 300 toneladas de CO₂ al reducir el uso de envases desechables.
El festival también ha incorporado un sistema de baterías solares para disminuir el consumo de diésel. Además, ha adaptado el recinto como refugio climático con zonas de sombra y puntos de descanso. La organización ha reestructurado los horarios ‘para esquivar las horas de más calor‘, un cambio que, según destaca, ‘ha sido bien acogido por el público’.
En el ámbito gastronómico, el certamen ha ofrecido una amplia propuesta internacional. El público ha podido realizar un viaje culinario por países como Senegal, Argentina, Japón, India o Jamaica a través de 25 platos del mundo. La oferta incluía opciones vegetarianas, veganas y de kilómetro cero.
Transformación musical sin perder las raíces
La dirección del Rototom ha destacado que la propuesta artística de esta edición ha evidenciado la capacidad del festival para transformarse y explorar nuevos horizontes sonoros sin perder su esencia. Según los organizadores, la programación musical ‘ha virado fuerte este año hacia el dancehall‘, aunque ‘en diálogo con la cadencia roots más pura’ y ‘con el sonido pionero’.
‘El cartel ha sido novedoso; el objetivo era llegar a un público más amplio. El festival se transforma, pero no olvida sus raíces ni al público reggae’, ha resumido Giunta.
El responsable del certamen ha avanzado además que el Rototom Sunsplash regresará a Benicàssim en agosto de 2027, manteniendo su apuesta por la diversidad cultural, la sostenibilidad y el activismo social como señas de identidad del evento.








