Medios aéreos y terrestres se han desplegado este jueves en el municipio de Tales para sofocar una posible reproducción del incendio que se originó en la Vall d’Uixó en julio y que afectó a varios términos del sur de la provincia de Castellón.
Hasta la zona se han desplazado dos unidades de Bomberos Forestales de la Generalitat, dos medios aéreos, un helicóptero con una unidad de bomberos forestales helitransportada y un avión, además de un coordinador forestal, según ha informado el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón.
Segunda reproducción de las llamas en la semana
Esta intervención ha supuesto la segunda reproducción de las llamas en la misma zona en pocos días, después del rebrote registrado el pasado martes. Estos reactivados mantienen la tensión sobre un perímetro muy amplio, donde la vegetación sigue muy seca tras el gran incendio de julio.
Los equipos de extinción han reforzado la vigilancia en la zona afectada. La prioridad es detectar cualquier columna de humo a tiempo para evitar que un foco puntual se transforme en un frente incontrolable, especialmente en áreas de difícil acceso.
El incendio de la Vall d’Uixó comenzó el 25 de julio y obligó a desalojar a unas 15.000 personas de 15 municipios del sur de la provincia de Castellón. Ese operativo de evacuación ha sido uno de los más importantes de los últimos años en la zona.
El fuego fue dado por controlado el 5 de agosto, tras 11 días activo en los que calcinó más de 9.568 hectáreas. Cerca de un 12 % de esa superficie se sitúa en el parque natural de la Sierra de Espadán, un enclave de alto valor ambiental.
El término municipal con mayor superficie afectada fue Artana, que ha perdido 3.160 hectáreas, de las que 2.705 son superficie forestal. Esta devastación ha dejado grandes zonas de monte muy vulnerables a nuevas igniciones por el calor, el viento y la presencia de material vegetal seco.
Además, el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón ha informado este jueves de otro incendio de vegetación en la propia Vall d’Uixó. En este caso, el fuego afecta a unas balas de paja, lo que ha exigido una nueva movilización de recursos para evitar que las llamas se propaguen a terrenos cercanos.
Los servicios de extinción han insistido en la importancia de extremar las precauciones en toda el área afectada. Cualquier chispa o negligencia puede provocar nuevos rebrotes en un paisaje que ha quedado muy castigado y donde el riesgo de incendio sigue siendo alto pese a que el gran fuego ha sido controlado.









