La relación entre salud mental y exclusión social ha centrado una mesa redonda organizada por Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón, con la colaboración de la Fundació Caixa Castelló y adComunica, para visibilizar el impacto que sufren las personas con trastornos mentales, especialmente en contextos vulnerables.
Los ponentes han coincidido en denunciar el estigma social y han reclamado una mejor comunicación y coordinación entre los recursos disponibles en materia de salud mental.
Una mirada comunitaria y centrada en la persona
La sesión, titulada “Salud Mental, Exclusión y Acompañamiento Comunitario”, se ha celebrado en el Salón de Actos de la Fundació Caixa Castelló y ha puesto sobre la mesa que los trastornos mentales se duplican en personas vulnerables, según se expuso durante el encuentro.
En el debate, José Vicente Pérez-Fuster, psiquiatra y terapeuta del Instituto Gestalt, ha defendido un planteamiento humanista y existencialista para abordar los problemas de salud mental.
Por su parte, Francisco Zacarés, gerente de la Fundación Mare de Deu dels Innocents y Desamparats, ha apostado por una atención comunitaria y centrada en la persona.
También ha intervenido Sara Fernández, psicóloga y responsable del Proyecto Bienestar de Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón, quien ha pedido una responsabilidad compartida para afrontar el vínculo entre trastornos mentales y exclusión social. La mesa redonda ha estado moderada por el periodista Ximo Górriz, coordinador de adComunica.
Proyecto Bienestar: apoyo psicosocial para personas vulnerables
El Proyecto Bienestar impulsado por Cáritas Diocesana pretende responder al impacto creciente de la salud mental en personas en situación de vulnerabilidad.
Iniciado en marzo de 2025, comenzó como un espacio de escucha y acompañamiento emocional, y ha evolucionado hacia una herramienta de intervención psicológica básica y especializada, complementaria a la red pública.
En los últimos seis meses, el programa ha atendido a 29 personas, principalmente jóvenes. De ellas, 12 han finalizado el proceso con resultados positivos, y actualmente se interviene de forma continuada con 5 personas cada semana.
“Hoy lo entendemos no solo como un espacio de acompañamiento, sino como un recurso de intervención psicológica para personas cuyas necesidades no están cubiertas por otros servicios. La realidad es más compleja de lo que inicialmente pensábamos”, señala Sara Fernández, psicóloga responsable del proyecto, quien destaca que el perfil de la mayoría de las personas atendidas son migrantes, menores de 25 años.
Radiografía: FOESSA, Barómetro Sanitario y OMS
El último Informe FOESSA recoge que los problemas de salud mental vinculados a la exclusión social se duplican en entornos vulnerables, y reclama superar un modelo puramente clínico para abordar también causas estructurales y sociales.
En España, dos de cada diez personas han necesitado atención por problemas de salud mental durante el último año, según la tercera oleada del Barómetro Sanitario 2025. En concreto, el 21,2% de la población ha consultado a un profesional sanitario por problemas de salud mental o por malestar psicológico o emocional. El mayor porcentaje se concentra en el grupo de 18 a 24 años (32,9%), seguido del tramo de 35 a 44 años (30,9%).
A escala mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que más de mil millones de personas tienen una afección de salud mental. La OMS recalca que “la necesidad de actuar en relación con la salud mental es indiscutible y urgente” y añade que “la salud mental tiene valor intrínseco e instrumental y es parte integral de nuestro bienestar”.

