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martes, enero 13, 2026

La UPV desarrolla un sensor capaz de detectar escopolamina en menos de cinco minutos

Ejemplo de shortcode con estilo
El dispositivo identifica de forma rápida esta sustancia vinculada a delitos de sumisión química mediante una señal fluorescente visible

Un equipo investigador de la Universitat Politècnica de València ha desarrollado un nuevo sensor químico. Este permite detectar de forma rápida, sencilla y altamente sensible la presencia de escopolamina, una de las drogas más utilizadas en delitos de sumisión química, especialmente en agresiones sexuales. El sistema es capaz de confirmar su presencia en menos de cinco minutos y sin necesidad de equipamiento complejo.

El avance ha sido liderado por investigadores del Instituto Interuniversitario de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico (IDM) de la UPV. Sus resultados científicos se han publicado en la revista Angewandte Chemie International Edition, además de haber sido patentados.

Una señal fluorescente como aviso inmediato

El funcionamiento del sensor se basa en un principio visual sencillo. Cuando la escopolamina entra en contacto con el sistema, se libera una sustancia que genera una señal fluorescente intensa. Según explica Ramón Martínez Máñez, director del IDM, la intensidad de esa luz es proporcional a la cantidad de droga presente. Esto permite no solo detectar su existencia, sino también estimar su concentración.

“El sistema no requiere personal altamente especializado ni instrumental complejo, lo que facilita su aplicación en entornos policiales, forenses o de control preventivo”, señala el investigador.

Detección fiable en bebidas y otras muestras

La escopolamina presenta especiales dificultades de identificación con métodos convencionales, sobre todo cuando se encuentra disuelta en bebidas. En este contexto, Vicente Martí Centelles, investigador del IDM, subraya que el objetivo del proyecto era desarrollar una herramienta. Esta debía permitir alertar de forma inmediata ante una posible adulteración.

El sensor se basa en una “caja molecular”, una estructura química diseñada para reconocer y atrapar selectivamente moléculas concretas. En este caso, su diseño permite interactuar con la escopolamina incluso en cantidades muy bajas. Esto refuerza su utilidad en situaciones preventivas o tras una posible agresión.

Próximos pasos y colaboración científica

El desarrollo ha contado con la participación de diversas entidades científicas. Entre ellas se encuentran el CIBER-BBN, el Centro de Investigación Príncipe Felipe, el IIS La Fe y la Universitat Jaume I.

Actualmente, el equipo trabaja en el desarrollo de un dispositivo portátil que incorpore este sensor. Permitirá detectar escopolamina en bebidas, saliva, orina u otras muestras. Además, están desarrollando sensores similares para otras drogas ilícitas.