El alcalde de Vila-real, José Benlloch, ha atendido personalmente esta mañana, uno a uno, a los vecinos concentrados ante el Ayuntamiento. Lo hizo para trasladar sus dudas y preocupaciones sobre la nueva tasa de residuos. Durante cerca de tres horas, el primer edil ha escuchado casos particulares en un ejercicio de “proximidad, transparencia y responsabilidad institucional”.
El Ayuntamiento sostiene que la tasa no es un impuesto municipal, sino la aplicación obligatoria de la normativa estatal y autonómica. Dicha normativa exige a todos los consistorios financiar la gestión de residuos mediante un sistema específico. Benlloch ha subrayado que comprende la inquietud generada: “Entiendo perfectamente que este cambio genere preocupación y por eso he querido dar la cara, escuchar y explicar. La ciudadanía merece claridad, no patrañas ni manipulación política”.
La vicealcaldesa defiende la “mejora continua” del Ayuntamiento
La vicealcaldesa y concejala de Servicios Públicos, Maria Fajardo, ha puesto en valor el trabajo realizado desde antes de que se emitieran los primeros recibos. El equipo de gobierno ha mantenido reuniones con comercio, hostelería, entidades y consejos de participación, además de atender cada solicitud individual.
Esta semana, Fajardo se ha reunido con el sector hostelero en la sede de Ashiovi. Su objetivo fue explicar el funcionamiento de la tasa y las bonificaciones previstas para 2026. La próxima semana se reunirá con la Asociación de Vecinos del Roser. “Estamos a pie de calle y en mejora continua”, ha afirmado.
Revisión individualizada de casos y nuevas bonificaciones
Benlloch ha recordado que el Ayuntamiento ya ha aplicado importantes bonificaciones desde la implantación de la tasa y que el compromiso es ampliarlas. El consistorio explora nuevas herramientas como la tarjeta ciudadana vinculada al ecoparque, en la que se están realizando mejoras.
El alcalde se ha comprometido a estudiar todas las quejas individuales recogidas durante la concentración y a revisar los casos en los que la tasa haya tenido efectos no previstos. El criterio principal será corregir situaciones injustas o desproporcionadas.
Campaña de reuniones abiertas en todos los barrios
Para reforzar la escucha activa, el Ayuntamiento iniciará una campaña de reuniones abiertas en asociaciones vecinales. El objetivo es aclarar dudas, explicar el funcionamiento de la tasa y recoger propuestas directamente de la ciudadanía.
Benlloch ha recordado que las personas y familias en situación de pobreza o vulnerabilidad pueden acceder a bonificaciones de hasta el 95 %. Para ello, deben estar acreditadas mediante informe de Servicios Sociales. “Nadie que esté pasando una situación económica complicada tiene que sufrir un gravamen que no pueda asumir”, ha afirmado.
El coste de los residuos se ha disparado en cinco años
El equipo de gobierno ha recordado que Vila-real ha realizado esfuerzos para aliviar la carga fiscal de las familias. Esto incluye la bajada del IBI del 2 % el pasado año y del 3 % este ejercicio. Estas acciones han supuesto una reducción de ingresos de 1,2 millones de euros.
Sin embargo, el coste del servicio de residuos ha pasado de 3,9 millones en 2020 a 5,5 millones en la actualidad. Esta diferencia generaba un déficit insostenible para el consistorio. La legislación otorgaba plazo hasta abril para aplicar esta tasa obligatoria.
Llamamiento a la calma y a la colaboración vecinal
Benlloch ha pedido tranquilidad y cooperación: “Vila-real siempre avanza cuando lo hace unida y las edilas y ediles estamos a disposición de los vecinos y vecinas. Continuaremos mejorando la tasa y construyendo una ciudad más sostenible, justa y responsable aplicando las medidas necesarias”.
El alcalde ha asegurado que “hemos escuchado muchos casos y, en la medida de las posibilidades, daremos respuesta”.

