La guerra desencadenada a finales de febrero en Oriente Próximo ya empieza a notarse en el bolsillo de los consumidores en España. La inflación ha subido hasta el 3,3% interanual en marzo, un punto más que en febrero, impulsada principalmente por el fuerte encarecimiento de los carburantes tras la subida del petróleo vinculada al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El dato sitúa el índice en su nivel más alto desde junio de 2024 y refleja además el mayor repunte en casi cuatro años, desde el salto registrado en junio de 2022, en plena crisis energética por la invasión rusa de Ucrania.
El impacto de los carburantes
El avance de los precios en marzo se explica sobre todo por el encarecimiento de los combustibles. También han influido al alza, aunque en menor medida, el incremento del precio del gasóleo para calefacción y una bajada de la electricidad más moderada que la registrada hace un año.
En términos mensuales, los precios de consumo subieron un 1% en marzo respecto a febrero, una escalada que apunta de nuevo al efecto de las gasolinas y el gasóleo sobre el conjunto del IPC.
La inflación subyacente se mantiene
Frente al fuerte repunte del índice general, la inflación subyacente, que excluye los alimentos frescos y los productos energéticos, se mantiene en el 2,7% interanual, sin cambios respecto al mes anterior.
Este indicador suele considerarse más estable para medir la evolución de los precios a medio y largo plazo, ya que deja fuera los elementos más volátiles y sujetos a oscilaciones bruscas.
El plan del Gobierno para frenar el golpe
Habrá que esperar a finales del próximo mes para comprobar cómo se trasladan a la economía doméstica las medidas incluidas en el decreto anticrisis aprobado por el Gobierno para amortiguar el impacto del conflicto. El paquete, con 80 medidas, incluye rebajas fiscales para la energía y ayudas directas a los colectivos más afectados, y fue convalidado por el Congreso esta misma semana.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que la electricidad ha contribuido a amortiguar la inflación de marzo y defienden que el mayor peso de las renovables está actuando como un “escudo” frente al shock energético.
Petróleo y gasóleo, todavía bajo presión
El barril de Brent, que antes de la guerra cotizaba en torno a los 70 dólares, ha comenzado este viernes la sesión cerca de los 110 dólares por barril. Al mismo tiempo, el precio del gasóleo en las estaciones de servicio se ha movido esta semana entre 1,432 y 2,205 euros por litro, incluso tras aplicarse la rebaja fiscal.
Se trata de importes todavía un 23% superiores al precio máximo registrado el 28 de febrero, fecha en la que comenzó el conflicto con Irán, lo que confirma que la presión sobre los precios energéticos sigue siendo elevada.

