Las entidades agrarias AVA-Asaja y La Unió han querido trasladar un mensaje de confianza tras la activación de medidas de protección frente a la gripe aviar en la Comunitat Valenciana. Según ambas organizaciones, el sistema productivo avícola valenciano funciona de manera integrada, las granjas aplican estrictos protocolos de bioseguridad y la mayoría de explotaciones mantienen a las aves en espacios cerrados, lo que reduce al mínimo la posibilidad de contagio.
La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha reforzado la vigilancia después de confirmar la presencia del virus en aves silvestres y un foco en un recinto con ejemplares cautivos. Estas actuaciones se enmarcan en el plan estatal de prevención ante el riesgo de propagación por las rutas migratorias de aves acuáticas procedentes del norte y centro de Europa.
El nuevo paquete de medidas, publicado el 3 de noviembre, establece el confinamiento obligatorio de las aves en 138 municipios valencianos, dentro de los 1.199 localizados en todo el territorio español. La restricción, vigente hasta el 1 de marzo de 2026, prohíbe la cría al aire libre salvo que se garantice el aislamiento mediante mallas o coberturas protectoras.
También queda vetada la cría conjunta de gansos y patos con otras especies, el empleo de agua sin tratar accesible a aves silvestres y la celebración de ferias o exhibiciones con animales de corral en espacios abiertos.
Desde AVA destacan que la detección precoz de los focos y la rapidez en la respuesta son “una señal de que el sistema de control funciona y el sector está preparado”. Añaden que la aplicación estricta de las medidas de aislamiento, desinfección y control de accesos permite minimizar la probabilidad de propagación.
El secretario general de La Unió, Carles Peris, ha explicado que el modelo valenciano “mantiene a las aves en el interior de naves cerradas, bajo las normas de bioseguridad más exigentes”, y ha pedido prestar atención especial a las aves domésticas que no pertenecen a explotaciones profesionales.
Respecto a la seguridad alimentaria, las asociaciones agrarias recuerdan que el riesgo de transmisión al consumidor es “muy bajo” y que no existe evidencia de contagio por el consumo de carne o huevos correctamente cocinados.

