La Policía advierte de que el ‘happy slapping’ no es una broma: grabar una agresión también tiene consecuencias

Ejemplo de shortcode con estilo
fundaciónSOL y Policía Nacional lanzan una campaña para concienciar sobre la violencia entre menores que se viraliza en redes sociales

La Policía Nacional y fundaciónSOL han puesto en marcha una nueva campaña de concienciación para frenar el happy slapping, una práctica violenta entre menores que consiste en grabar una agresión y compartirla después en redes sociales o aplicaciones de mensajería.

La campaña pretende sensibilizar sobre una forma de violencia que se ha ido extendiendo en el entorno digital y escolar y que, pese a su aparente banalización entre algunos jóvenes, puede tener graves consecuencias personales y legales.

La violencia no termina cuando acaba la agresión

Uno de los principales mensajes de la iniciativa es que el daño no se limita al ataque inicial. Cuando la agresión se graba y se difunde, la víctima queda expuesta a una humillación pública que puede prolongarse en el tiempo y multiplicar el impacto emocional de lo ocurrido.

Por ello, la campaña subraya que estas conductas no deben normalizarse ni presentarse como bromas. La difusión del vídeo, los comentarios o incluso la interacción con el contenido contribuyen a amplificar el daño y a consolidar una dinámica de violencia digital.

Concienciación frente a la normalización

La iniciativa se dirige especialmente a familias, educadores y adolescentes para advertir del riesgo de acostumbrarse a ver contenidos violentos en redes. El objetivo es reforzar la capacidad crítica de los menores y hacerles ver que detrás de cada grabación hay una persona real que sufre las consecuencias.

También se recuerda que los menores con 14 años o más pueden asumir responsabilidad penal, por lo que grabar o compartir este tipo de agresiones puede tener repercusiones que trasciendan al entorno escolar o digital.

Hablar, denunciar y cortar la difusión

Policía Nacional y fundaciónSOL insisten en que la prevención requiere una implicación conjunta de toda la sociedad. Entre las recomendaciones incluidas en la campaña figuran hablar con los menores sobre la violencia en internet, educar en responsabilidad digital, no compartir este tipo de vídeos y denunciar siempre los hechos.

Además, se pide reportar el contenido en las plataformas para tratar de retirarlo cuanto antes y conservar pruebas si puede iniciarse una denuncia. El mensaje final es contundente: construir un entorno digital más seguro para la infancia y la adolescencia exige no mirar hacia otro lado.


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