Los primeros datos de ocupación hotelera en la provincia de Castellón en este puente de Sant Joan han superado unas previsiones que ya eran relativamente optimistas. Localidades como Peñíscola, en la costa, o municipios del interior han superado ese 75-80% que se esperaba inicialmente en un arranque mejor que otras temporadas.
Y es que como explican los profesionales del sector, la tendencia a confirmar las reservas en el último momento o incluso a esperarse a descuentos «chollo» de última hora dificulta aún más que se pueda planificar como será la realidad de la ocupación hotelera. Un fenómeno en el que coinciden las dos principales asociaciones de empresariado del sector, presentes en la provincia, Hosbec y Ashotur.
Por otro lado, respecto a lo que será la temporada álgida del turismo, es decir, los meses de julio y agosto, hasta mediados de septiembre, las expectativas son buenas, «en general» con datos que superan los baremos anteriores a la pandemia que aún continúa siendo un valor de referencia para la mayoría. Sin embargo, los problemas, en aspectos como la y a más que clásica dificultad para contratación de personal de la que quejan cada año los responsables de estos establecimientos, se siguen repitiendo.
Con todo, el panorama previsible en las comarcas castellonenses a una semana del inicio del mes de julio, habla de una temporada que se prevé buena, «inicialmente» aunque con la incertidumbre del cambio de mentalidad establecido ya de esperar al último momento para reservar.
Por otro lado, el perfil sigue siendo el de ese turismo nacional, mayoritariamente familiar y que este año, probablemente, recortará sus estancias por el incremento de los precios que ha sufrido el sector.


