El pueblo abandonado de Castellón donde el tiempo parece haberse detenido

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Les Albaredes, en Portell de Morella, conserva entre montañas las huellas de un pequeño núcleo rural que terminó quedándose sin vecinos

Hay lugares de la provincia de Castellón en los que cuesta imaginar que alguna vez hubiera familias entrando y saliendo de las casas. También cuesta imaginar niños jugando y vecinos recorriendo diariamente sus calles. Les Albaredes es uno de ellos. Este pequeño núcleo perteneciente a Portell de Morella permanece hoy deshabitado. Así, se ha convertido en uno de esos rincones del interior que parecen haberse quedado detenidos en otra época.

Está situado en la comarca de Els Ports, junto al río que marca la frontera con Aragón y en un territorio de montañas, barrancos y paisajes poco transformados. Portell se encuentra a unos 1.070 metros de altitud. Además, su término municipal alcanza cotas superiores a los 1.300 metros. Por eso, esta ubicación ayuda a entender la dureza que tradicionalmente ha caracterizado la vida en esta zona.

Un pueblo sin vecinos pero no sin historia

Les Albaredes mantiene todavía su estructura como pequeño núcleo rural. Documentación especializada sobre la toponimia de la zona lo describe como un antiguo caserío formado por dos calles y situado junto al río. Las referencias al topónimo se remontan, además, a comienzos del siglo XIII.

Entre las construcciones que han sobrevivido destaca la ermita de Sant Marc. Turismo Comunitat Valenciana la sitúa en el siglo XV y propone llegar hasta ella mediante una excursión senderista desde Portell. El lugar continúa teniendo un importante valor sentimental para el municipio: cada primavera los vecinos mantienen la tradicional rogativa hasta Sant Marc de les Albaredes.

El contraste resulta llamativo. Aunque ya no exista una población permanente como antaño, una vez al año el camino vuelve a llenarse de gente. Así, el antiguo núcleo recupera durante unas horas parte de la actividad que tuvo en el pasado.

Una excursión desde Portell de Morella

Llegar caminando permite comprender mejor el aislamiento del lugar. El sendero SL-CV 133 de Les Albaredes tiene 5,1 kilómetros y un tiempo teórico de recorrido de alrededor de una hora y 50 minutos. No obstante, la Federación de Deportes de Montaña y Escalada advierte de que actualmente figura sin controles de calidad recientes. Por este motivo, conviene comprobar previamente su estado y señalización.

La visita puede completarse con el propio Portell de Morella, donde todavía quedan restos de su antiguo castillo y muralla. Además, se puede visitar la iglesia de la Asunción y la ermita de Nuestra Señora de la Esperanza. El término esconde asimismo la Rambla Celumbres, uno de sus paisajes naturales más espectaculares.

Les Albaredes no necesita grandes monumentos para sorprender. Su atractivo está precisamente en caminar hasta un lugar que un día estuvo lleno de vida. Así, se puede descubrir, entre casas y caminos silenciosos, cómo era una parte del Castellón rural que prácticamente ha desaparecido.