A las 12 en punto del mediodía, al compás de las campanadas del reloj de la torre del Repés, el silencio de l’Alcora se ha quebrado para dar paso a un solo clamor. Más de mil tambores y bombos han vuelto a hacer vibrar la plaza España en una emotiva Rompida de la Hora, acto declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
La edición de este año ha estado marcada por el profundo respeto y el cariño hacia la figura de Melchor Paús, nombrado Rompedor de Honor a título póstumo. Paús, quien fuera presidente de la Hermandad del Santísimo Cristo del Calvario y una figura clave en el impulso de este evento, ha sido recordado en un gesto lleno de simbolismo: ha sido su mujer, Lucía Branchat -también con una larga trayectoria vinculada al mundo del tambor-, la encargada de romper la hora. Sus primeros toques han desatado el estruendo colectivo, un momento de gran intensidad que ha unido a todo el pueblo y a los participantes en un homenaje unánime a su memoria.





















La plaza España ha vibrado en un estruendo sostenido que ha mantenido el aliento de los presentes, antes de dar paso al desfile. Tras este clímax sonoro, la solemne columna de tambores y bombos se ha desplazado en procesión por las calles del casco antiguo hasta la plaza de la Iglesia.
Allí, entre los muros del núcleo histórico, el eco ha acompañado las palabras de reflexión del párroco, antes de que un último estallido sonoro pusiera el punto final a esta convocatoria que cada año gana en intensidad.
Miles de personas procedentes de toda la provincia y diversos puntos del país se han congregado en el corazón de la villa para presenciar este espectáculo sonoro único, donde l’Alcora demuestra su capacidad para convertir el duelo del Viernes Santo en una manifestación de hermandad y fuerza colectiva.
Un legado de unión y crecimiento
La Rompida de la Hora de l’Alcora es el relato de un triunfo colectivo que comenzó a fraguarse a finales de los años 80, consolidándose oficialmente el Viernes Santo de 1991. Lo que nació como una iniciativa de un grupo de pioneros con apenas 60 tambores, ha evolucionado a lo largo de más de tres décadas hasta superar los 1.000 participantes, batiendo récords de asistencia en cada nueva cita. Este notable crecimiento numérico, acompañado también de un destacado crecimiento social, ha asegurado un relevo generacional incombustible.
Tradición con carácter solidario
Como es habitual, la Rompida no es solo un acto cultural, sino también un altavoz de solidaridad. En esta ocasión, la recaudación recogida se destinará a la Asociación contra la Leucemia de Castellón (ASOLECAS), reafirmando el compromiso de l’Alcora con las causas sociales de su entorno.
Referente y pionera
Organizada por la Hermandad del Santísimo Cristo del Calvario, la Rompida cuenta con el impulso fundamental de la Asociación Cultural l’Alcora Tambor, entidad que aglutina y hermana a los tamborileros y bombistas de todas las cofradías de la villa. Con la colaboración del Ayuntamiento y la Caja Rural, este acto se consolida como el gran referente de la Semana Santa alcorina. Pionera en la provincia de Castellón y en la Comunitat Valenciana, su trayectoria ha sido imparable, sumando títulos como el de Fiesta de Interés Turístico Autonómico y Bien de Interés Cultural, además del prestigioso reconocimiento de la UNESCO. Cada Viernes Santo, l’Alcora se rompe con un latido común que traspasa fronteras.
Con el eco de los tambores aún presente, la capital de l’Alcalatén se prepara ahora para continuar su intensa agenda festiva con la Festa del Rotllo (Lunes de Pascua), que este año celebra su 270 aniversario estrenando su reciente declaración como Fiesta de Interés Turístico Autonómico.

