El próximo Nou d’Octubre no será solo una festividad autonómica. La Generalitat Valenciana sumará un acto de reconocimiento político: otorgar su Alta Distinción a la ciudad autónoma de Ceuta. La propuesta partirá del president Juanfran Pérez Llorca, que la llevará al pleno del Consell antes de esa fecha.
El president ha sido muy explícito en los motivos. Para Pérez Llorca, los ceutíes ‘están demostrando un gran sentido de Estado’ en un momento de enorme dificultad. Ha subrayado además el papel de su presidente, Juan Jesús Vivas, al que ha definido como un ejemplo de ‘liderazgo, lealtad con su pueblo y valentía’.
El lunes 5 de octubre, Vivas viajará a Valencia en visita institucional. Pérez Llorca le recibirá en la sede del Consell y después le acompañará a la entrega de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de València. En esa ceremonia, Vivas recibirá la Medalla de Honor de la ciudad.
Una ciudad que estuvo ‘al borde del abismo’
El trasfondo del reconocimiento es la grave crisis que sacudió Ceuta el pasado verano. Entre finales de julio y principios de agosto de 2026, decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos en lo que el propio Vivas describió como una situación límite. La Asamblea de Ceuta llegó a reclamar el cierre de la frontera, el despliegue del Ejército y la declaración de emergencia nacional.
El Gobierno central respondió con lentitud y, según Vivas, con ambigüedad. El presidente de Ceuta acusó al Ejecutivo de haber ignorado las alertas previas a la crisis y de haber cambiado el relato a conveniencia. Pedro Sánchez habló en un primer momento de una ‘agresión a la integridad territorial de España’. Días después, el mismo Gobierno dejó de usar ese lenguaje y lo recondujo hacia una lectura migratoria. Vivas fue contundente: si una ciudad en la estrategia de seguridad nacional llegó a estar ‘al borde del abismo’, alguien debe asumir responsabilidades políticas.
Madrid terminó aprobando un plan de choque de 309 millones de euros para reforzar la economía, los servicios y la seguridad en la ciudad autónoma. Pero la desconfianza de Vivas hacia el Ejecutivo central no se disipó. El presidente ceutí sostuvo que el Gobierno ‘no ha querido’ que el control de la frontera dependa de España y de Europa, y reclamó una mayor implicación de la Unión Europea.
Valencia como contrapeso institucional
En ese escenario de tensión con la Moncloa, el acercamiento de la Generalitat Valenciana adquiere un significado que va más allá del protocolo. La Alta Distinción es el galardón más alto que puede conceder el Consell. Otorgárselo a Ceuta en el Nou d’Octubre es un mensaje político nítido: desde Valencia se tiende la mano a una ciudad que sintió el abandono del Estado en sus horas más difíciles.
La Medalla de Honor del Ayuntamiento de València que recibirá Vivas esa misma jornada refuerza esa lectura. Dos reconocimientos en un solo día, en la capital de la Comunitat, para el presidente de una ciudad que lleva meses reclamando en vano la atención del Gobierno de Sánchez.






